Johann Sebastian Bach (1685‑1750) fue un compositor alemán del período barroco, autor de cientos de obras para órgano, clavecín, orquesta, conciertos, misas, cantatas y mucho más. Su obra marcó una etapa decisiva en la evolución de la música clásica: desarrolló una especie de “gramática musical” –la llamada “gramática Bach”– basada en la superposición de varias líneas melódicas, que permitió alcanzar la forma musical perfecta. La música de Bach trasciende la síntesis de tendencias barrocas y posee un valor universal para la música occidental contemporánea.
Juventud de Johann Sebastian Bach
Procedente de una familia de músicos excepcionales que se remonta al siglo XV, Bach es considerado uno de los mayores genios de la historia. Nació el 21 de marzo de 1685 en Eisenach, el menor de ocho hermanos. Su padre, Ambrosio Bach, le introdujo al violín desde muy pequeño. Tras la muerte de sus padres, su hermano mayor, Johann Christoph Bach, organista de Ohrdruf, se hizo cargo de su educación musical y le enseñó a tocar el órgano.
A los quince años, después de aprobar los exámenes en el internado de Ohrdruf, Bach se trasladó a Lüneburgo, donde recibió una formación integral. Allí se apasionó por el latín y la teología. En la corte de Celle aprendió los rudimentos del francés, lengua de la aristocracia europea, y en la iglesia de San Miguel de Lüneburgo descubrió la música vocal polifónica. En Hamburgo tuvo la oportunidad de conocer a los mejores artistas de su época, entre ellos el organista Rieken.
Príncipe del Barroco
En 1703 fue nombrado organista en Arnstadt y, cuatro años después, en Mühlhausen, donde sorprendió con su virtuosismo. Ese mismo año contrajo matrimonio con su prima lejana, María Bárbara Bach, con quien tuvo siete hijos. Más tarde se convirtió en maestro de capilla en la corte del duque de Sajonia‑Weimar y, posteriormente, director de los conciertos del duque.
De 1714 a 1723 volvió a ejercer como maestro de capilla, esta vez en la corte del príncipe de Anhalt‑Köthen. Tras la muerte de su primera esposa, se casó en 1721 con la cantante Anna Magdalena Wilcken, con quien tuvo catorce hijos más. En 1723 Bach solicitó el puesto de cantor en la Iglesia de San Tomás de Leipzig, una posición de gran prestigio, y también dirigió el Collegium Musicum, una sociedad musical fundada por el violinista y músico de la corte de Sajonia, Georg Philipp Telemann.
En 1744 vivió un famoso encuentro con Federico II de Prusia, quien le propuso un tema y Bach improvisó una fuga a cuatro voces.
A lo largo de su vida trabajó en condiciones difíciles, sufrió la pérdida de once de sus hijos y quedó ciego durante los últimos tres años de su existencia. Con una humildad extrema, afirmó: «Trabajé con diligencia; quien se aplique como yo logrará lo mismo».
Su lema era «Trabajar para Dios», reflejo de su profunda fe protestante. Johann Sebastian Bach falleció el 28 de julio de 1750, a los 65 años, tras sufrir un derrame cerebral. Cuatro de sus hijos –Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel, Johann Christoph Friedrich y Johann Christian– también fueron reconocidos compositores.
Legado musical invaluable
Su vasta producción vocal, secular y sacra es suficiente para abarcar toda su obra. Entre los géneros que dominó se encuentran cantatas, motetes, oratorios, pasiones, misas, corales y fugas. La melodía y el aire se alternan con el recitativo y el coro; los textos latinos (magníficos, misas) ceden importancia frente a los textos en alemán (cantatas, pasiones). Bach intentó traducir su fe protestante al lenguaje musical, de modo que cada nota y cada acorde simbolizan una idea o imagen religiosa.
Compuesta en Leipzig en 1733, la Misa en Si menor representa uno de los máximos logros de su producción vocal, gracias a su amplitud, brillantez y fervor espiritual. Fue interpretada en numerosos conciertos después de la Segunda Guerra Mundial, demostrando su poder curativo.
Organista y clavecinista de profesión, Bach dejó una literatura para estos instrumentos sin parangón en calidad y cantidad. No obstante, también escribió para cuerdas y vientos (violín, violonchelo, flauta) y para orquesta.
Sus obras sintetizan recursos de polifonía y armonía: corales, preludios, fugas, conciertos, cuartetos, suites y sonatas forman el sólido marco que sostiene la arquitectura de toda su obra, aunque algunos biógrafos creen que gran parte se ha perdido.

Aunque no introdujo innovaciones radicales en la forma, perfeccionó cada género con la firma de su genio profundo. Para él, la grandeza consistía en «hablar el idioma de todos». Su síntesis de dos siglos de esfuerzo constante y su mensaje innovador en ritmo y armonía miran al futuro.
Este gran arquitecto musical, escultor y poeta puede compararse con Miguel Ángel, creador de la tumba de los Medici o del techo de la Capilla Sixtina. En la creación vocal e instrumental de Bach, sin embargo, habla el hombre de fe, el creyente que se eleva y el místico que se exalta.
«La música le debe tanto a Johann Sebastian Bach como una religión a su fundador». – Robert Schumann
Algunas obras destacadas
- Los Conciertos de Brandeburgo
- Pasión según San Juan
- Misa en Si menor
- Passacaglia y fuga para órgano en do menor
- Tocata y fuga en re menor (órgano)
- Pasión según San Mateo
- El Arte de la fuga
Para profundizar
- Bach en su tiempo, de Gilles Cantagrel. Fayard, 1997.
- Johann Sebastian Bach, biografía de Roland de Candé. Threshold, 2000.