Figuras Históricas

Gorgo, la reina de Esparta

Gorgo, hija de Cleómenes I y esposa de Leónidas, desempeñó un papel político activo y es una de las pocas mujeres mencionadas por el historiador Heródoto.

Gorgo, la reina de Esparta La hija del rey

Cleómenes, rey de Esparta, crió a su hija como a cualquier otra niña noble espartana: recibió una educación rigurosa y realizó ejercicio físico a diario.

Según Heródoto, cuando Gorgo tenía nueve años asistió a la audiencia de Aristágoras de Mileto, enviado por las ciudades jónicas para solicitar el apoyo espartano a su revuelta. Se dice que le dijo a su padre: «Padre, si no expulsas a este extranjero, será tu perdición». Aunque la crónica sitúa el episodio a esa edad, algunos estudios sugieren que Gorgo era mayor.

«¿Por qué son ustedes los que mandan a los hombres?»

Más tarde Gorgo se casó con Leónidas, medio hermano de su padre. Con el paso del tiempo, Cleómenes perdió la razón, atacó a ciudadanos en la calle, huyó de Esparta y acabó detenido, donde murió en circunstancias oscuras. Gorgo quedó como su única heredera.

Heródoto la describe presente en la corte y en los consejos, ofreciendo su opinión a los reyes y a los ancianos. Plutarco relata una anécdota: una mujer ateniense le preguntó: «¿Por qué los laconios son los únicos que mandan a los hombres?» Gorgo respondió: «Porque somos las únicas que damos a luz a los hombres».

Las Guerras Persas

En el 480 a.C., los persas amenazaron a Grecia. Demarato, co‑rey espartano exiliado, quiso advertir a los griegos y envió un mensaje secreto a Esparta escrito en una tablilla de cera. Gorgo tuvo la ingeniosa idea de raspar la cera para revelar el texto tallado en la madera subyacente.

Leónidas, esposo de Gorgo, cayó en la famosa batalla de las Termópilas. Su hijo, aún menor de edad, quedó bajo la tutela de un tío hasta que alcanzara la mayoría.