Nacida como esclava, Cathay Williams (1844‑1893) se alistó en el Ejército de los Estados Unidos bajo una identidad masculina. Es la primera mujer negra en hacerlo y la única conocida que se hizo pasar por hombre.
La Guerra Civil
Nacida en Independence (cerca de Kansas City, Missouri, EE. UU.), Cathay era hija de una mujer esclavizada y un hombre libre, lo que la convirtió también en esclava. Creció en la plantación Johnson, en Jefferson City, Missouri, donde trabajó como sirvienta doméstica.
Tenía 17 años cuando estalló la Guerra Civil estadounidense, conflicto entre la Unión y la Confederación. Al principio del conflicto, las fuerzas de la Unión ocuparon Jefferson City y reclutaron a la fuerza a esclavos, incluidas mujeres, para que sirvieran como cocineras, criadas y enfermeras.
“Cuando estalló la guerra y los soldados de la Unión llegaron a Jefferson City, me llevaron a mí y a otras personas de color a Little Rock… No quería ir. Me pidieron que cocinara para los oficiales, pero siempre había sido una sirvienta y no sabía cocinar. Aprendí a cocinar en Little Rock y estuve con el ejército en la batalla de Pea Ridge.”
Entrevista a Cathay Williams publicada en el St. Louis Daily Times, 2 de enero de 1876.
Durante los siguientes cinco años, Cathay acompañó al ejército a Arkansas, Luisiana, Georgia y Washington, presenció varias batallas y conoció a hombres afroamericanos que servían como soldados. Al terminar la guerra en 1865, permaneció en una escuela militar cerca de St. Louis, Missouri.
El ejército de EE. UU.
La abolición de la esclavitud coincidió con el fin de la guerra, pero para Cathay el ejército representaba la mejor oportunidad de ganarse la vida, así que decidió alistarse. Como las mujeres no podían servir como soldados, en noviembre de 1866 se presentó bajo el nombre de John Williams, haciéndose pasar por hombre. Solo dos personas, un primo y un amigo del regimiento, conocían su verdadera identidad y no la delataron.
“Solo dos personas, un primo y un amigo del regimiento, sabían que yo era mujer. Nunca me delataron. Fue parte de la razón por la que me uní al ejército; quería ganarme la vida sin depender de familiares o amigos.”
Poco después de alistarse, Cathay contrajo viruela y tuvo que ser hospitalizada. Las largas marchas, el calor de Nuevo México y las secuelas de la enfermedad agotaron su salud. Tras varias hospitalizaciones, un médico descubrió su secreto y lo informó al mando.
“Los hombres quisieron deshacerse de mí cuando descubrieron que era mujer. Algunos me trataron muy mal.”
En octubre de 1868 fue dada de baja del ejército.
Después del servicio
Cathay se estableció en Colorado, donde trabajó como cocinera y lavandería. Se casó, pero el matrimonio terminó en desastre: su esposo robó un reloj, dinero y un equipo de caballos, y ella lo hizo arrestar. Tras esa experiencia, se mudó a Trinidad, Colorado, y se dedicó a la costura. A un periodista de St. Louis que la entrevistó sobre su paso por el ejército, ella respondió que disfrutaba de su nueva vida.
Su salud siguió deteriorándose. Probablemente padecía diabetes y reumatismo; le amputaron los dedos de los pies y tuvo que desplazarse con muletas. En 1891 solicitó una pensión por discapacidad por su servicio militar, pero la solicitud fue rechazada.
La fecha exacta de su muerte no se conoce; tras el rechazo de la pensión, se presume que falleció entre 1892 y 1893.
Bibliografía
Cathy Williams, from slave to buffalo soldier – Phillip Thomas Tucker