Conocida como la Reina Mary, Mary Thomas (c. 1848‑1905) lideró la rebelión obrera conocida como Fireburn, en las Indias Occidentales Danesas.
Pasado desconocido
Se sabe muy poco sobre la vida de Mary Thomas antes del levantamiento de 1878. Nacida en la década de 1840 en Antigua, llegó a la isla de Santa Cruz (Sainte‑Croix), entonces colonia danesa, veinte años después. Madre soltera de tres hijos, trabajaba en las plantaciones de caña de azúcar de la isla.
Antes de la revuelta, Mary pudo haber sido arrestada y condenada por robo y por maltratar a uno de sus hijos, acusaciones que, según la historiadora Rikke Halberg, podrían haber sido fabricadas para desacreditarla. Las autoridades coloniales danesas mostraban un interés sospechoso en la manera en que los trabajadores negros criaban a sus hijos, aunque también es común que se usen tales cargos contra mujeres para dañar su reputación.
Trabajo después de la abolición de la esclavitud
En 1848 Dinamarca abolió la esclavitud en sus posesiones caribeñas. Al año siguiente, una legislación impuso condiciones laborales extremadamente duras en las plantaciones y prohibió cualquier negociación para mejorarlas. Los contratos ataban al trabajador y a su familia a la plantación, restringiendo drásticamente su libertad. Muchos optaron por abandonar la isla en busca de mejores oportunidades.
Ante la escasez de mano de obra, las autoridades coloniales intentaron frenar la emigración exigiendo certificados médicos y cobrando costosos derechos de pasaporte. La abolición de la esclavitud no supuso una mejora real de las condiciones. A principios de octubre de 1878, los obreros se congregaron en Frederiksted, una de las principales ciudades de Santa Cruz, para exigir salarios más justos y mejores condiciones de trabajo.
La revuelta de Fireburn
La manifestación comenzó pacíficamente, pero se volvió tensa cuando se difundió el rumor de la muerte de un trabajador a manos de la policía. Se lanzaron piedras; los soldados daneses respondieron con disparos y se atrincheraron en un fuerte. Los manifestantes dirigieron entonces su furia contra la ciudad y las plantaciones, saqueándolas y prendiendo fuego.
Mary Thomas y otras dos mujeres, Axeline Elizabeth Salomon y Mathilda McBean, desempeñaron papeles destacados. Participaron activamente en los actos y dirigieron rituales. Los insurgentes las coronaron como “reinas” de la revuelta: “Reina Mary”, “Reina Agnes” y “Reina Mathilda”. Enardecida, Mary se autodenominó “capitana” y llegó a pedir la decapitación de quienes se negaran a unirse al levantamiento.
Fin de la revuelta
Rápidamente, buques de guerra británicos, franceses y estadounidenses ofrecieron ayuda para sofocar la insurrección, pero el gobernador de la isla la rechazó. Ordenó a los obreros volver a las plantaciones bajo pena de ser declarados rebeldes, prohibió su salida y llamó al ejército para restablecer el orden. A mediados de octubre la calma volvió a Santa Cruz. Durante el levantamiento se incendiaron más de 50 plantaciones, murieron 76 personas y los daños se estimaron en cientos de miles de dólares.
Muchos rebeldes fueron arrestados; doce fueron ejecutados rápidamente. Otros treinta y nueve, entre ellos Mary Thomas, recibieron la pena de muerte, que luego se conmutó por cadena perpetua. En 1882, Mary fue trasladada a una prisión femenina en Copenhague y, posteriormente, devuelta a Santa Cruz para cumplir el resto de su condena.
Homenajes
En Santa Cruz, una canción popular recuerda la participación de la Reina Mary en la revuelta de Fireburn.
Reina Mary, ¿a dónde vas a quemar?
Reina Mary, ¿a dónde vas a quemar?
No me preguntes nada
Solo dame la mecha y el aceite
La cárcel es una bodega, el dinero está allí
En el Castillo Blackbeard, en la isla de San Tomás, una estatua rinde homenaje a la Reina Mary, la Reina Agnes y la Reina Mathilda. En 2018, se inauguró en Copenhague una escultura de siete metros dedicada a Mary Thomas, obra de las artistas Jeannette Ehlers y La Vaughn Belle.