Figuras Históricas

Clärenore Stinnes, la aventurera exploradora

Apasionada y aventurera piloto de carreras, Clärenore Stinnes (1901 – 1990), junto a su camarógrafo Carl‑Axel Söderström, fueron los primeros en dar la vuelta al mundo en automóvil, realizando una hazaña extraordinaria.

Carreras automovilísticas

Clärenore Stinnes, la aventurera exploradoraNacida el 21 de enero de 1901 en Mülheim an der Ruhr, Alemania, Clärenore era la tercera de siete hijos del acaudalado industrial Hugo Stinnes. Su padre, un influyente político y magnate de la minería y la manufactura, le brindó una educación sólida y la incorporó como su secretaria personal en la empresa familiar. Desde joven sintió una gran pasión por los automóviles y, a los 24 años, comenzó a competir. Dos años después ya había triunfado en diecisiete carreras, consolidándose como una de las pilotos más destacadas de Europa. Fue entonces cuando surgió la idea de rodear el planeta en coche, un reto que nadie había conseguido porque el itinerario implicaba atravesar territorios prácticamente intransitables para un vehículo.

El inicio de la aventura

Clärenore Stinnes, la aventurera exploradoraEl 25 de mayo de 1927, Clärenore partió acompañada de dos mecánicos y del camarógrafo Carl‑Axel Söderström. Una mujer soltera, viajando con tres hombres que apenas conocía, rompió los moldes de la sociedad de su época y de su clase social. Conducía un Adler Standard 6 recién salido de fábrica y llevaba en una camioneta el equipamiento necesario: combustible, repuestos y una gran cantidad de película para documentar la travesía. En veinte días recorrieron los primeros 2 000 km hasta Estambul, para luego seguir a Beirut, Moscú y Yekaterinburgo. Los caminos eran, en su mayoría, inadecuados para automóviles; en Siberia, al inicio del invierno, el equipo se quedó sin mecánicos y solo Carl‑Axel continuó a su lado.

Obstáculos y peligros

Clärenore y Carl‑Axel siguieron cruzando Siberia en pleno invierno, llegando a conducir sobre el lago Baikal parcialmente congelado. El hielo crujía bajo sus ruedas, pero lograron pasar al otro lado. Más adelante, en el desierto de Gobi, fueron perseguidos por bandidos; la camioneta que transportaba combustible y película altamente inflamable se incendió. Lograron apagar las llamas y escapar antes de ser capturados.

Clärenore Stinnes, la aventurera exploradoraTras cruzar Japón y escalar el Monte Fuji, cruzaron el Pacífico y arribaron a Lima, Perú. Allí tuvieron que atravesar los Andes, una cadena montañosa que supera los 4 000 m de altitud promedio. Sin carreteras, a veces usaron dinamita para abrir paso y, cuando se quedaron sin agua, caminaron cincuenta kilómetros en medio del desierto para buscar ayuda, empujando los vehículos cuando no podían avanzar. Finalmente llegaron a Valparaíso, desde donde embarcaron a Los Ángeles. En Estados Unidos fueron recibidos como héroes; visitaron fábricas de Ford y fueron recibidos por Henry Ford y por el presidente Herbert Hoover.

Vida después de la hazaña

Tras cruzar el Atlántico, se reunieron en Francia con Marta, esposa de Carl‑Axel, para la última etapa del viaje. Llegaron a Berlín en 1928, dos años después de su partida, habiendo recorrido unos 47 000 km. Pasaron más de un año editando el metraje filmado durante la expedición. La estrecha relación entre el piloto y el camarógrafo terminó en divorcio para Marta y en matrimonio para Clärenore y Carl‑Axel, quienes se establecieron en Suecia y tuvieron tres hijos.

Con el tiempo, la proeza de la pareja quedó en el olvido. En una entrevista al final de su vida, Clärenore afirmó que su aventura había sido olvidada porque era mujer. Murió el 7 de diciembre de 1990 en Suecia.


Publicación anterior
Publicación siguiente