Ambroise Paré (1509‑1590) fue una de las figuras más destacadas de la Francia del siglo XVI, reconocido como el cirujano de los campos de batalla y el padre de la cirugía moderna.
En los campos de guerra presenció escenas de horror y buscó reemplazar los métodos brutales de la época, como la cauterización con aceite hirviendo, por técnicas más humanas y eficaces.
En 1542 participó en el asedio de Perpiñán, entonces bajo control español, y continuó perfeccionando nuevos instrumentos y procedimientos quirúrgicos.
Su reputación lo llevó a convertirse en cirujano de los reyes de Francia: Enrique II y sus sucesores, Francisco II, Carlos IX y Enrique III.
Firme defensor de sus convicciones hugonotes, Paré estuvo protegido por la familia Guisa durante la masacre de San Bartolomé.