
División del patrimonio y primeros conflictos
Tras la muerte de su padre, Carlos Martel, Pipino y Carlomán repartieron el territorio: Pipino obtuvo Neustria, Borgoña y Provenza, mientras que su hermano se quedó con el resto. La sucesión resultó compleja y los dos tuvieron que enfrentarse a Aquitania, Baviera y a su medio hermano Grifón.
Restauración de Childerico III y apoyo a la Iglesia
Después de derrotar a sus rivales, capturaron a Grifón, aunque la victoria no fue duradera. Los hermanos reinstauraron a Childerico III y ganaron el favor del obispo Bonifacio, quien les otorgó un importante respaldo eclesiástico.
Pipino se convierte en rey de los francos
En 747 Carlomán se retiró al monacato, dejando a Pipino como líder del reino. Un año después, con la aprobación del Papa, Pipino fue coronado rey de los francos, destituyendo a Childerico III, quien fue tonsurado y encarcelado.
Alianzas con el papado y campañas contra los lombardos
En defensa del papado, Pipino lideró dos exitosas expediciones contra los lombardos. En lugar de devolver los territorios reconquistados al Imperio bizantino, los entregó al Papa, consolidándose como protector de la Iglesia y patricio de los romanos.
Legado
Al morir, Pipino dejó su reino a sus dos hijos, Carlomán y Carlos, sentando las bases para la futura dinastía carolingia.