Mariano Melgar Valdivieso nació el 12 de agosto de 1790 en la catedral de Arequipa, bautizado por el abogado Matías Banda como Mariano Lorenzo Melgar, hijo legítimo de Juan de Dios Melgar y Andrea Valdivieso. La fecha exacta podría ser el 8 (día de San Mariano) o el 10 (día de San Lorenzo), aunque el nombre también recuerda la fiesta mariana de la Asunción (15 de agosto). El 19 de septiembre de 1807, tras concluir sus estudios iniciales en el convento de San Francisco, aprobó el examen de ingreso al seminario de San Jerónimo para estudiar teología. Tres años después obtuvo una beca de gracia y fue nombrado profesor temporal de gramática.
El 16 de marzo de 1810 se incorporó como profesor de latín y retórica y, el 9 de agosto del mismo año, como profesor de física y matemáticas. Recibió las órdenes menores el 21 de septiembre, conferidas por el obispo de Arequipa.
Obras tempranas de Mariano Melgar
En diciembre de 1812, con motivo de la elección del consejo constituyente de Arequipa, escribió una oda que más tarde sería conocida como “Oda a la libertad”. El 29 de marzo de 1813 dedicó su “Oda a la Soledad” a José María Corbacho, compañero del seminario y de la tertulia literaria arequipeña. En segundo grado se enamoró apasionadamente de su prima María Santos Corrales, a quien dirigió la inmortal “Carta a Silvia”. Viajó a Lima con la intención de obtener el título de doctor, aunque no se ha podido confirmar si lo alcanzó.
En el número 32 (1813) de El Investigador apareció la fábula “El ruiseñor y el calesero”, de evidente contenido político. De regreso a Arequipa, al sentir el desdén de “Silvia”, se refugió en la lectura y traducción de Ovidio y en el trabajo de campo en el Valle del Majes. Fue allí donde surgió su recurrente tema del abandono, que se aleja de las formas neoclásicas coloniales y adopta la modalidad lírica indígena del harawi, dando origen a una poesía mestiza auténtica que más tarde se llamaría “yaraví”, anticipando el romanticismo. Según el crítico Augusto Tamayo Vargas, “el yaraví es la descomposición castellana del harawi primitivo, manifestación mestiza dentro de la literatura peruana”.
Incorporación a las fuerzas patriotas
En los primeros días de agosto de 1814 estalló una rebelión en Cuzco bajo la inspiración de los hermanos Angulo y liderada por Mateo García Pumacahua. Mariano Melgar, que se encontraba en Majes, se alistó en Chuquibamba a las fuerzas patriotas que se unieron al ejército de Pumacahua en Arequipa. Gracias a su preparación fue nombrado auditor de guerra. El 28 de febrero de 1815 Vicente Angulo firmó una oferta de paz en Ayaviri dirigida al general realista Juan Ramírez, documento que se atribuye a Melgar.
El 11 de marzo del mismo año, tras la derrota en Umachiri, el poeta arequipeño fue capturado y ejecutado al día siguiente. Según la tradición, cuando el oficial al mando intentó vendarle los ojos, Melgar lo rechazó diciendo: “Póngaselo a usted, que está engañado, porque América será libre antes de diez años”.
Publicación póstuma de su obra
Gran parte de la producción literaria de Melgar se publicó después de su muerte. Según la clasificación propuesta por Aurelio Miró Quesada y otros especialistas, su obra se divide en poesía filosófica (odas y cuartetos), poesía cívica (odas y octavas), poesía laudatoria (odas, sonetos, octavas), poesía amorosa (elegías, rimas provenzales, sonetos, décimas, cantos, octavas, glosas), epístolas, yaravíes, fábulas, epigramas, traducciones y paráfrasis.
En 1827 apareció la “Carta a Silvia” en Ayacucho y, en junio del mismo año, El Republicano de Arequipa publicó cinco fábulas de Melgar. En 1831 el periódico volvió a difundir sus cantos, que más tarde, a partir de 1861, serían llamados “yaravíes”. En 1833, bajo el sello de la Imprenta del Gobierno, se publicó la traducción del “Arte de olvidar” de Ovidio, titulada por Melgar “Remedio de amor”. Ese mismo año, el 16 de septiembre, sus restos fueron trasladados a Arequipa y al día siguiente fueron enterrados en el recién inaugurado cementerio de la Apacheta.
En 1971 la Academia Peruana de la Lengua publicó una edición completa de sus poemas y textos, y en 1995 Enrique Carrión Ordóñez dedicó a Melgar una exhaustiva biografía.