Leoncio Prado Gutiérrez fue un militar peruano nacido en Huánuco el 26 de agosto de 1853 y fallecido en Huamachuco el 15 de julio de 1883. Hijo del general Mariano Ignacio Prado y Ochoa y de María Avelina Gutiérrez, mostró desde muy joven una valentía y un temperamento emprendedor que lo llevaron a abandonar sus estudios en la escuela Nuestra Señora de Guadalupe para incorporarse al regimiento de los Lanceros de la Unión en 1862.
Primeros años de servicio
En 1865 participó en el pronunciamiento revolucionario de su padre en Arequipa y, más tarde, en el puerto de Arica, tomó parte en la captura del buque de guerra Tumbes. Se integró a la tripulación de la fragata Amazonas, desembarcó en Ica y acompañó la marcha sobre Lima. Tras el éxito de la revolución, fue reconocido como guardiamarina y combatió en la batalla de Abtao el 7 de febrero de 1866. Promovido a subteniente de fragata, ingresó a la Escuela Militar y Naval, la cual culminó en 1867.
Ese mismo año se unió a la expedición hidrográfica del Amazonas, comandada por John Tucker, y pasó dos años en la estación fluvial de Iquitos.
Apoyo a otros movimientos independentistas
En 1873 viajó a los Estados Unidos para estudiar ingeniería en la Richmond Military Academy. Sin embargo, su interés por la causa cubana lo llevó a incorporarse a la lucha por la independencia de Cuba (1874‑1876), donde alcanzó el rango de coronel por su desempeño en combate. El 7 de noviembre de 1876, en Kingston, junto a diez patriotas cubanos, capturó el buque mercante español Moctezuma, enfrentándose a tres unidades hispánicas. Tras quedar atrapado en la costa hondureña, tuvo que incendiarlos para evitar su captura.
Al enterarse de la capitulación de Cuba, decidió embarcarse hacia Filipinas para apoyar su independencia. Tras naufragar y temer la persecución española, recorrió bajo identidad falsa las costas de Asia Oriental y Meridional, visitando India, Arabia, Egipto, Palestina, Rusia, Italia y Bélgica, antes de regresar a EE. UU. en 1878.
Participación en la Guerra del Pacífico
Desde Estados Unidos, su padre, entonces presidente del Perú, le encargó la compra de armamento para el conflicto con Chile. En agosto de 1879 llegó a Callao y se incorporó a una escuadra de torpedos encargada de la defensa de Arica. Como comandante del batallón Guerrilleros de Vanguardia, intervino en la batalla de Alto de la Alianza (26 de mayo de 1880), cubriendo la retirada peruana y hostigando al invasor hasta quedarse sin munición. Fue capturado y trasladado a San Bernardo, cerca de Santiago, permaneciendo allí hasta la ocupación de Lima en enero de 1881.
Al ser liberado bajo la condición de no volver a alistarse, regresó a Lima y se refugió en la sierra de Canta, donde organizó grupos de resistencia. El general Cáceres le confió el mando de la primera división, participando en la batalla de Huamachuco (10 de julio de 1883). Allí resultó herido en la rodilla izquierda por una granada y fue nuevamente hecho prisionero. Tras ser ocultado en una choza, dos días después una patrulla chilena lo descubrió y lo trasladó a Huamachuco, donde fue condenado a muerte. En un gesto histórico, Prado mismo dirigió su ejecución.