1910‑1914
En los primeros años de la década se mantuvo la silueta “S‑bend”, que acentuaba una cintura estrecha y caderas marcadas.
Los vestidos y faldas eran largos, llegando al tobillo o al suelo, y las blusas y bodices solían adornarse con encajes y bordados elaborados.
Aún se usaban corsés para ceñir la cintura, aunque el movimiento del “corsé de salud” empezó a promover prendas interiores más cómodas.
Los sombreros eran imprescindibles; predominaban los estilos de ala ancha.
1914‑1918
La Primera Guerra Mundial (1914) marcó un giro en la moda femenina.
Con los hombres en el frente, las mujeres asumieron nuevos roles laborales, lo que se reflejó en su vestuario.
Las faldas se acortaron para ganar movilidad y surgieron vestidos sueltos y trajes a medida más comunes.
La cintura pasó de una posición alta a una más natural.
Los sombreros se volvieron más pequeños y menos ornamentados; los “cloches” ganaron popularidad.
Temas generales
Estilos más simples
La guerra impulsó una transición de la moda recargada de la época anterior hacia prendas más prácticas y funcionales.
Ascenso del sastre
Los trajes, chaquetas y blazers a medida se popularizaron mientras las mujeres desempeñaban actividades fuera del hogar.
Influencia artística
Los movimientos Art Nouveau y Art Decó influyeron en los estampados, patrones y bordados de la ropa femenina.
Nacimiento del sportswear
El creciente interés de las mujeres por el deporte dio origen a las primeras versiones de ropa deportiva, como knickerbockers y vestidos de tenis.
Transición a faldas más cortas
Durante la década, la longitud de las faldas subió progresivamente: al inicio eran hasta el suelo y, al final, apenas llegaban por debajo de la rodilla.