Respuesta del zar tras el Domingo Sangriento
Lejos de ceder autoridad a los obreros, el zar Nicolás II optó por una medida represiva. Ordenó a los cosacos y a la guardia imperial que dispararan contra una multitud de familias de trabajadores que exigían mejores condiciones laborales.
El tiroteo provocó la muerte de aproximadamente mil personas y marcó un punto de inflexión en la relación entre la monarquía y la clase trabajadora, intensificando la crisis política que culminaría en la Revolución Rusa.