Desvío de recursos
El militarismo consume una parte significativa del presupuesto nacional, restando fondos a áreas esenciales como la educación, la salud y la infraestructura.
Incremento del riesgo de conflicto
Al priorizar la fuerza militar, se eleva la probabilidad de guerras y enfrentamientos, lo que provoca pérdidas humanas y daños medioambientales graves.
Erosión de la cohesión social y los valores democráticos
Una sociedad militarizada tiende a normalizar la violencia, debilitando la cohesión social y socavando los principios democráticos.
En conjunto, estos efectos hacen del militarismo una política que sacrifica el bienestar colectivo y la estabilidad a largo plazo.