Motivación del experimento
Stanley Milgram diseñó su famoso estudio de obediencia para comprender cómo personas normales pueden llegar a cometer actos atroces bajo la presión de una autoridad. El contexto del Holocausto, en el que millones de judíos fueron asesinados por soldados alemanes que simplemente obedecían órdenes, despertó su interés por el papel de la obediencia en tragedias históricas.
Diseño del experimento
Los participantes, creyendo que estaban en una prueba de memoria, debían administrar descargas eléctricas a un “aprendiz” cada vez que éste respondía incorrectamente. El aprendiz era un actor que no recibía realmente ninguna descarga, pero los sujetos estaban convencidos de que causaban dolor. Las descargas empezaban con una intensidad mínima y aumentaban progresivamente.
Resultados principales
Al incrementarse la intensidad, muchos participantes mostraron incomodidad y solicitaron detener el experimento. Sin embargo, el 65 % continuó aplicando los choques, incluso cuando creían que provocaban un sufrimiento severo.
Impacto y críticas
El estudio ha sido objeto de críticas éticas por el malestar psicológico provocado en los sujetos. No obstante, también ha sido elogiado por revelar la fuerza de la obediencia y su relación con atrocidades reales.
Implicaciones para entender la obediencia
- La autoridad percibida como legítima aumenta la obediencia. En el experimento, el experimentador era visto como una figura de autoridad, lo que llevó a los participantes a seguir sus instrucciones pese al daño causado.
- La distancia e impersonalidad del autoritario potencian la obediencia. El experimentador no estaba presente en la misma sala, facilitando la desconexión entre la acción y sus consecuencias.
- La anonimidad de la víctima favorece la obediencia. El aprendiz era un desconocido para el participante, lo que redujo la empatía y permitió que continuara el experimento.
Legado
El experimento de Milgram ha servido para explicar diversos crímenes, como el Holocausto y la masacre de My Lai. Además, impulsó la creación de normas éticas para la investigación con seres humanos y subrayó la importancia del pensamiento crítico e independiente.