En el siglo XIX la producción artesanal dio paso a la manufactura industrial, y el sector de la costura no fue la excepción. La invención de la máquina de coser permitió unir telas o cuero mediante puntada de cadena o de orejera. Si el francés Barthélemy Thimonnier fue uno de los primeros inventores, fue el estadounidense Isaac Merritt Singer quien consolidó su nombre como una de las marcas más reconocidas.
Maquinaria y la industria textil en el siglo XIX
El mecanismo, o uso de máquinas, ha acompañado al ser humano desde la Antigüedad, pero su verdadera expansión se dio durante el Renacimiento y se aceleró con la Revolución Industrial. En el ámbito textil, inventos como el mulinillo de seda y el telar de medias transformaron la producción en los siglos XV y XVI. En el siglo XVIII la confianza en el progreso científico impulsó la adopción masiva de máquinas, y la llegada del acero cambió radicalmente la civilización, inaugurando la era industrial.
Hasta el siglo XVIII la industria textil lideró la economía; con la revolución industrial perdió protagonismo, aunque a partir de 1810‑1815 la producción de lana y algodón creció de forma sostenida. En 1850 la producción de lana se duplicó y la de algodón se multiplicó por cinco. La demanda de los consumidores y la fuerza laboral aumentaron tanto en Francia como en Inglaterra, y los ingenieros perfeccionaron la técnica textil con telares de metal accionados por vapor y nuevos procesos de tratamiento de fibras.
De Thimonnier a Singer: la evolución de la máquina de coser
Antes de la máquina de coser, costureras y sastres no podían satisfacer la creciente demanda pese a la abundancia de telas. Era inevitable buscar la mecanización del proceso.
La primera patente de una máquina de coser data de 1790 y la obtuvo el británico Thomas Saint. Su dispositivo, pensado para cuero y lona, utilizaba un solo hilo y formaba una cadena de puntadas mediante una punzón y una varilla con forma de aguja que arrastraba el hilo a través del material. Aunque estuvo patentada, nunca llegó al mercado.
En 1829 el sastre francés Barthélemy Thimonnier construyó la primera máquina operativa. Tras varios años de trabajo en su taller, creó un aparato accionado por una rueda que hacía mover verticalmente una aguja. Cada penetración formaba un lazo que, gracias a una garra, se convertía en una puntada. La máquina alcanzaba 200 puntadas por minuto y también servía para bordar. Thimonnier patentó su invención el 13 de abril de 1830 y fundó una fábrica de “couso‑brodeurs” en París en 1831. Sin embargo, los sastres temerosos de perder sus empleos destruyeron las máquinas. El inventor regresó a Amplepuis, perfeccionó su modelo y, en 1855, presentó una versión en la Exposición Universal de París, obteniendo solo una segunda medalla antes de quebrar.
Mejoras posteriores
En 1834 el estadounidense Walter Hunt diseñó la primera máquina de puntada de orejera, con aguja de ojo y lanzadera oscilante, pero no logró patentarla. Más tarde, Elias Howe introdujo el husillo inferior (bobina) que, al entrelazarse con el hilo superior, producía una puntada segura. Howe patentó su invento pero no lo comercializó. Isaac Merritt Singer añadió un pedal de control y también patentó su modelo, que resultó muy adecuado para las modistas y se produjo en serie.
Otras innovaciones relevantes fueron la caja giratoria de la bobina, patentada en 1850 por el estadounidense Allen Benjamin Wilson, y el mecanismo de avance intermitente del tejido. Singer también introdujo el prensatela, un dispositivo de presión con resorte que mantiene la tela firme sobre la placa.
Con el tiempo surgieron alrededor de 2 000 tipos diferentes de máquinas industriales para la confección de sombreros, calzado y medias, además de los modelos domésticos. Las máquinas modernas, tanto familiares como industriales, incorporan microprocesadores que automatizan todas las secuencias de operación.
Para profundizar
- Historia de la máquina de coser, retrato y biografía del inventor Barthélemy Thimonnier. Thimonnier, J. Meyssin. BNF, 2013.
- La historia de los inventos. The World, 2015.