Un banquete exótico en Versalles
María Antonieta, aunque conocida por sus comidas ligeras, disfrutaba de vez en cuando experimentar con sabores de tierras lejanas y sorprender a sus invitados con platos desconocidos.
Cuando llegaron a la corte varios embajadores de la India, la reina aprovechó la ocasión para degustar sus guisos tradicionales, preparados por los esclavos que acompañaban a la delegación.
Estos manjares, totalmente inéditos en la alta sociedad francesa, fueron un éxito inmediato en la mesa. Sin embargo, los intensos picantes como el chile y el curry resultaron demasiado fuertes para los paladares de la monarquía.
Como consecuencia, María Antonieta y sus nobles amigos se vieron obligados a seguir varios días una dieta forzada, limitando su consumo para permitir que sus estómagos se recuperaran.