Violencia sexual en la Polonia ocupada
Cuando hablamos de violación durante la Segunda Guerra Mundial, a menudo pensamos solo en mujeres. En la Polonia bajo ocupación nazi, los hombres también fueron víctimas de agresiones sexuales, aunque este hecho ha permanecido en gran medida oculto.
El párrafo 175 y la persecución de la homosexualidad
El régimen nazi criminalizó la homosexualidad masculina mediante el parágrafo 175 del código penal del Tercer Reich, que establecía: "Las relaciones sexuales entre varones o entre humanos y animales serán castigadas con prisión y la posible pérdida de derechos civiles".
Esta normativa equiparó la homosexualidad a la zoofilia y la utilizó como excusa para perseguir y marcar a los presos homosexuales en los campos de concentración. En Auschwitz, por ejemplo, los internos que portaban un triángulo rosa eran objeto de acoso tanto por guardias como por otros prisioneros.
Sin embargo, la mayoría de los hombres homosexuales alemanes evitaban la detención ocultando su orientación o incluso integrándose al Partido Nazi.
Violencia sexual contra hombres polacos
El odio racial y la ideología de superioridad impulsaron a soldados, civiles y Volksdeutsche a cometer abusos sexuales contra hombres polacos. Las agresiones se producían tanto en la vida civil como en los campos de concentración.
Testimonios indican que guardias, kapos e incluso funcionarios de alto rango elegían a jóvenes prisioneros como si se tratara de un mercado de esclavos, obligándolos a actos sexuales bajo amenaza de muerte.
Un caso documentado por la investigadora Maren Roger describe a un panadero alemán que, bajo la excusa de "Liebling", abusaba de jóvenes polacos sin que estos pudieran denunciar por temor a represalias.
En muchos juicios, si el agresor era acusado de violar a un polaco bajo el artículo 175, la nacionalidad de la víctima se consideraba una circunstancia atenuante: el perpetrador era visto como un "Untermensch" (subhumano). Así, el propio sistema judicial nazi legitimaba la violencia sexual.
Testimonios y evidencia
Wendy Jo Gertjejanssen, en su obra "Victims, Heroes, Survivors: Sexual Violence on the Eastern Front During World War II", cita el testimonio del soldado estadounidense Hanns Christian Witt, quien describió la brutalidad de los guardias del SS contra polacos, rusos, judíos y presos políticos que habían sido denunciados bajo el párrafo 175.
Otro relato cuenta la historia de un agricultor volksdeutsch que violaba a sus aprendices polacos en presencia de su esposa, demostrando la total impunidad con la que operaban estos abusos.
Por qué es imposible establecer cifras exactas
El estigma asociado a la violencia sexual masculina, sumado al temor de ser catalogado como perpetrador bajo el párrafo 175, llevó a que la mayoría de los hombres violados guardaran silencio. El miedo al ostracismo social, la pérdida de la propia masculinidad percibida y la amenaza de represalias judiciales dificultan la recopilación de datos fiables.
Lo que sí está claro es que la violencia sexual contra hombres polacos fue más frecuente de lo que la historiografía tradicional ha reconocido. Reconocer estos hechos es esencial para una comprensión completa del horror nazi.