Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania quedó despojada de sus fuerzas armadas. Adolf Hitler consideró que el Tratado de Versalles era una de las mayores humillaciones que debía reparar el país. Por ello, la política de rearme se convirtió en uno de los pilares de la acción del Nacional‑Socialismo.

El límite impuesto por el tratado permitía apenas 100 000 soldados como fuerza defensiva, cifra rápidamente superada por la nueva Wehrmacht. Para albergar a los nuevos efectivos, vehículos y armamento, se construyeron cuarteles por toda la nación.
El cuartel Hindenburg, situado en Magdeburgo, fue uno de esos complejos. Su proyecto fue confiado al renombrado arquitecto Heinrich Tessenow, maestro del favorito de Hitler, Albert Speer.

El recinto contaba con edificios para la tropa, talleres para los vehículos y campos de pruebas y ejercicios para los soldados. En 1936 fue asignado a una unidad de infantería motorizada, que poco después se transformó en los Panzergrenadiers.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, el cuartel siguió en uso por tropas soviéticas y de la RDA. Tras la reunificación alemana, el edificio fue restaurado y destinado a funciones públicas; hoy alberga la oficina central de impuestos de Magdeburgo. El conjunto está catalogado como patrimonio protegido.
Cómo llegar al cuartel Hindenburg
El antiguo cuartel, actualmente la oficina de impuestos de Magdeburgo, se sitúa al este de la ciudad. Se puede llegar tomando el tranvía hasta la parada Turmsch.-Str./Friedensbr..