Las once jóvenes que prepararon la sangrienta ofensiva del Vietcong en la rama del río Huong
Detestaban el régimen del sur, respaldado por Estados Unidos, y se unieron a la guerrilla comunista. Su aporte a la organización del ataque de enero de 1968 resultó decisivo.
La rama "Río Huong" se formó en otoño de 1967. Fue integrada por once chicas vinculadas previamente a los partisanos comunistas del sur de Vietnam. A la cabeza estaba Phạm Thị Liên, de 22 años, entrenada en el norte.
El resto del grupo también era muy joven. Che Thị Mung, de 18 años, era descrita como "una imagen de inocencia: delgada, rostro redondo, ojos grandes y pómulos marcados", según Mark Bowden en su libro "Huế 1968. Vietnam in Blood". Sin embargo, Bowden aclara que su aparente dulzura ocultaba una gran determinación: "La guerra se convirtió en su vida".
El flirteo como herramienta de inteligencia
Las chicas fueron reclutadas para preparar el Tong‑Tan‑Cong‑Noi (Gran ofensiva, gran levantamiento) programado para el Tet de 1968. Su zona de acción era la ciudad de Huế, objetivo principal del ataque comunista.
Se les asignaron cuatro misiones: espionaje de soldados del ejército sur‑vietnamita y de las tropas estadounidenses; reclutamiento de civiles para el levantamiento y organización del apoyo logístico; entrenamiento de nuevos reclutas en combate y tácticas; y creación de una sub‑unidad que, una vez iniciada la batalla, transportaría a los heridos a los hospitales de retaguardia y ayudaría a organizar el suministro de armas, municiones, alimentos y medicinas.

La Batalla de Huế fue uno de los enfrentamientos más críticos de la ofensiva del Tet. La foto muestra a los refugiados que abandonaban la ciudad.
¿Por qué se confió a jóvenes y atractivas mujeres tareas tan estratégicas? Según el periodista estadounidense, las vietnamitas bellas no despertaban sospechas en los militares de la ciudad. Podían desplazarse con facilidad, dibujar planos de posiciones, averiguar rutas y números de tropas enemigas, y todo bajo la apariencia de vender sombreros o buscar agua en las fuentes.
El efecto fue espectacular. Bowden relata: "Durante meses construyeron un panorama completo de los cuarteles militares y policiales de Huế". Todo se mantuvo en absoluto secreto; ni los estadounidenses ni los soldados sur‑vietnamitas anticipaban la agresión.
Las chicas, vestidas con blusas de seda colorida, se convertían en cebo para los soldados. Frente a una academia militar y un burdel, charlaban y coqueteaban con los soldados que pasaban, extrayendo información valiosa. "El coqueteo resultó especialmente útil. Cuando un soldado se enamoraba, Che le preguntaba discretamente la hora y, con el tiempo, obtenía datos precisos sobre los horarios de los puestos de vigilancia", explica Bowden.
Armas en mano
El papel de la rama del Río Huong no terminó con la inteligencia. El 31 de enero de 1968, día del inicio de la ofensiva del Tet, fueron ellas quienes guiaron a los soldados norvietnamitas hasta la ciudad, garantizando la sorpresa total de las unidades estacionadas.
Aunque todas sabían manejar armas, durante la primera semana del asalto se limitaron a transportar heridos, distribuir alimentos y suministros. Cuando la contraofensiva se intensificó y las bajas aumentaron, tuvieron que incorporarse al combate. Che Thị Mung fue enviada a un estadio de fútbol donde recibió por primera vez un fusil semiautomático M1 y, poco después, un AK‑47.
Seis de las once integrantes murieron en los intensos combates que duraron un mes y que, al final, concluyeron con la victoria de las fuerzas sur‑vietnamitas y estadounidenses. Che resultó herida, pero, según Bowden, "los soldados más experimentados le dijeron que había superado todas las expectativas".
Fuentes
Este material forma parte de la sección de curiosidades de nuestro sitio, dedicada a anécdotas interesantes y datos sorprendentes del pasado. La información se basa en una única fuente:
- Mark Bowden, Huế 1968. Vietnam in Blood, Poznań Publishing House, 2019.