La desigualdad social es la distancia que separa a las clases más ricas de las más pobres. Es un problema de gran escala en Brasil y en el resto del mundo.
El término desigualdad social es un concepto sociológico y económico que designa la diferencia entre clases sociales. Se puede medir comparando los rangos de ingresos, por ejemplo, mediante la media de los ingresos más altos frente a los más bajos. El resultado de esta comparación se expresa en el coeficiente de Gini, desarrollado por el economista italiano Corrado Gini.
Otros indicadores también reflejan la desigualdad de un país, pues generalmente a mayor desigualdad, mayor pobreza. Índices como el de desarrollo humano (IDH), ingreso per cápita y nivel educativo se utilizan para complementar los coeficientes de desigualdad.
Desigualdad social e ideología
Desde siempre, las clases dominantes han construido ideologías destinadas a mantener su dominio sobre los estratos más bajos. Los escritos de Jacques Bossuet, teórico político francés del siglo XVII, son un ejemplo temprano.
En el siglo XIX, el darwinismo social de Herbert Spencer intentó justificar, de forma pseudocientífica, la supuesta inferioridad de pueblos africanos, indígenas y orientales, defendiendo la pobreza en los continentes del sur sin considerar el papel del colonialismo e imperialismo.
Según Karl Marx, las ideologías son instrumentos de dominación que mantienen al proletariado subordinado a la burguesía. En La ideología alemana, Marx distingue entre infraestructura (medios materiales) y superestructura (ideología, Estado, sistema legal, medios de información, etc.), que sostienen el sistema de dominación y evitan la rebelión de los trabajadores.
Desigualdad social y Karl Marx
Marx afirma que el origen de la desigualdad social reside en la diferencia de clases, tanto económicas como simbólicas, entre la burguesía y el proletariado.
En la Inglaterra del siglo XIX, industrializada y sin regulación estatal ni legislación laboral, la desigualdad era extrema. Los obreros trabajaban hasta 16 horas diarias, de domingo a domingo, sin salario mínimo, descanso, licencia por enfermedad ni seguridad social.
El sistema de división de clases beneficiaba únicamente a la burguesía y se mantenía mediante la superestructura, clave para que el proletariado aceptara la explotación. Marx proponía la extinción de las clases sociales mediante una revolución proletaria que apropie los medios de producción y la infraestructura, especialmente el Estado.
Esta primera fase se denomina dictadura del proletariado, un régimen socialista que busca eliminar las clases. Según Marx, su evolución conduciría al comunismo, la forma perfecta de socialismo que aboliría la infraestructura y lograría la igualdad total.
¿Es posible abolir la desigualdad social?
Además de la perspectiva revolucionaria que busca el fin del capitalismo y de las clases, existen enfoques reformistas que pretenden reducir las brechas sin abolir el sistema capitalista. La socialdemocracia, surgida a principios del siglo XX y revitalizada en la segunda mitad del mismo en los países nórdicos, es un ejemplo.
Los gobiernos socialdemócratas de Finlandia, Noruega y Suecia implementan políticas que mejoran la calidad de vida y reducen la disparidad entre clases sociales.
Un caso destacado es la reforma educativa finlandesa iniciada en los años 90, que prohibió la apertura de instituciones privadas y redefinió el currículo básico. Junto con políticas de empleo, salud y seguridad, esta reforma ha disminuido significativamente las desigualdades al valorar todos los sectores laborales y eliminar tratamientos exclusivos para quienes pueden pagar.
Desigualdad social en Brasil

En la izquierda se observa parte de la favela de Paraisópolis (São Paulo) y, a la derecha, un lujoso condominio del barrio Morumbi.
Esta imagen es un símbolo de la profunda brecha social en Brasil: la favela de Paraisópolis convive con condominios donde cada piso tiene su propia piscina en el balcón. Los indicadores de ambas áreas son marcadamente diferentes.
En Paraisópolis, el 50 % de las viviendas son irregulares, la tasa de empleo es de 2,3 por cada 10 habitantes, la tasa de embarazo adolescente ronda los 11,5 por 100 000 habitantes y la esperanza de vida es de aproximadamente 65 años.
En barrios acomodados como Perdizes o el complejo de Morumbi, la esperanza de vida supera los 80 años, la tasa de embarazo temprano es inferior a 2 por 100 000 habitantes, los ingresos y la empleabilidad son altos y no existen viviendas de bajos recursos.
Según el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (IPEA), Brasil presenta una desigualdad de ingresos total superior al 51 %. Además, más del 27 % del ingreso nacional está concentrado en manos del 1 % de la población, según el economista Thomas Piketty. El coeficiente de Gini del país se ubicó en 0,515 en 2015, posicionándolo en el décimo lugar del ranking mundial de desigualdad.
Referencias
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ii MENDONÇA, H. The richest 10 % contribute to more than half of inequality in Brazil. El País, 19/09/2018. Disponible en: https://brasil.elpais.com/brasil/2018/09/17/economia/1537197185_613692.html. Acceso: 14/03/2019.
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iv CORRÊA, M. Brazil is the 10th most unequal country in the world. O Globo, 21/03/2017. Disponible en: https://oglobo.globo.com/economia/brasil-o-10-pais-mais-desigual-do-mundo-21094828. Acceso: 14/03/2019.