Esta teoría, propuesta por antropólogos y arqueólogos, sugiere que el ser humano surgió en el sur de África y en China (o que migró de África a China). Lo cierto es que los primeros humanos no estaban distribuidos por todo el planeta; su expansión se debió a constantes migraciones.
Al llegar a los valles de los grandes ríos, donde abundaban agua, frutos y fauna, comenzaron a asentarse de forma permanente y a desarrollar la agricultura, la gran innovación que les permitió producir su propio alimento sin depender de la caza constante. Este cambio provocó un rápido aumento demográfico.
Alrededor del 4000 a.C., esas poblaciones comenzaron a desplazarse hacia Europa, estableciéndose a lo largo del Danubio y fundando pequeños pueblos en sus riberas. Según esta hipótesis, de esas migraciones provendrían los celtas.
Trivia
Dato curioso: la teoría aún no cuenta con pruebas concluyentes.