Un caso que recordó al secuestro de Lindbergh
En agosto de 1932, la hija de cuatro años del cónsul estadounidense en Varsovia, Stewart E. McMillin, desapareció en el Parque Ujazdowski. El hecho provocó una gran conmoción, pues apenas meses antes la noticia del secuestro del hijo del aviador Charles Lindbergh había sacudido al mundo. Las autoridades polacas temían que se tratara de un caso similar y movilizaron todos sus recursos.
La desaparición
La niña, apodada cariñosamente "Patsy", jugaba bajo la supervisión de su niñera, Maria Stanisławiak. Un día, mientras intentaba limpiarse las botas embarradas, Patsy se escapó al bosque del parque. La niñera, al percatarse de su ausencia, entró en pánico y buscó ayuda entre los demás cuidadores y los niños del lugar, sin éxito.
El padre de Patsy, el cónsul McMillin, y su esposa, Gwendolina, llegaron al parque al anochecer. La temperatura era de 25 °C y el cielo despejado, pero la sombra del atardecer obligaba a encontrarse rápidamente.
Respuesta policial
En menos de una hora, la policía había rodeado el parque con patrullas a pie y en moto, y había enviado alertas a todas las comisarías de la región. Se revisaron vehículos y se advirtió a los servicios provinciales por si los secuestradores intentaban salir de la capital.
La sombra del caso Lindbergh
El secuestro del hijo de Lindbergh, ocurrido en los Estados Unidos seis meses antes, había terminado con el pago de 50 000 dólares y la trágica muerte del niño. La prensa polaca temía que se repitiera la misma historia y presionó a la investigación.
Sospechas y detenciones
Inicialmente se detuvo a la niñera Maria Stanisławiak bajo la sospecha de haber facilitado el crimen. También se investigó al cocinero de la familia y, sobre todo, a Helena Szkudlarska, antigua cuidadora de Patsy, a quien se le acusó de estar enferma de sífilis y de haber tenido motivos de venganza.
Al mismo tiempo, la policía identificó a Bronisław Drewniak, un delincuente con varios antecedentes por extorsión y fraude, como el probable autor del secuestro.
El rescate
Alrededor de la medianoche, el teléfono del consulado sonó. Un operador informó que la niña había sido encontrada viva, asustada pero ilesa, en un pequeño restaurante de la calle Czerniakowska. Allí, un hombre desconocido la había llevado tras prometerle ayuda para volver al parque.
El hombre, que intentó evitar pagar la cuenta alegando que su esposa había guardado el dinero en otro abrigo, finalmente cedió cuando la dueña del bar, Kazimiera Opatkowska, lo presionó. Patsy, mientras tanto, pidió volver a sus padres y proporcionó su nombre y dirección.
El plan de rescate y la extorsión
Según la revista criminal "Detective Secreto", Drewniak y Szkudlarska habían planeado exigir un rescate de 10 000 dólares, bajo la amenaza de matar a la niña. La intervención rápida de la policía impidió que el secuestro se consumara y que la pareja escapara con el dinero.
El juicio y la cobertura mediática
El caso fue tratado como el mayor escándalo de la época. Los periódicos publicaron versiones contradictorias: algunos aseguraban que la niña se había perdido y había caminado sola varios kilómetros; otros negaban cualquier secuestro.
En el juicio, Drewniak fue condenado por secuestro y actos indecentes contra una menor. Se determinó que la niña había contraído sífilis recientemente, lo que el acusado usó como excusa para no declararse culpable. Fue sentenciado a un año y medio de prisión.
Los McMillin abandonaron Polonia antes de que concluyera el proceso y nunca regresaron. La prensa informó del veredicto en la última página de sus ediciones, pero la reacción pública fue mínima, pues en la Segunda República Polaca los crímenes sexuales contra menores eran poco discutidos.
Conclusión
El secuestro de Patsy McMillin quedó marcado como la "Lindberghada" polaca, aunque a diferencia del caso estadounidense, el objetivo no fue el rescate económico sino la venganza personal y los impulsos perversos de un delincuente. La historia muestra cómo la presión mediática y la imaginación popular pueden distorsionar la realidad de un hecho criminal.