Introducción
En distintas épocas, los gobernantes buscaban vasos singulares para sus banquetes, y algunos optaron por lo más macabro: transformar cráneos humanos en copas. Más allá del aspecto siniestro, el cráneo es una taza natural que encierra el cerebro; para ciertos conquistadores victoriosos, usarlo resultaba… práctico y simbólico.
Alboin, rey de los lombardos
Tras la derrota de los gípidos, Alboin mató a su rey y se llevó el tesoro, además de la hija del derrotado, Rosamunda. Ordenó que el cráneo del enemigo sirviera como copa y obligó a su esposa a beber del cráneo de su propio padre. La crueldad de Alboin le costó la vida: Rosamunda incitó a su criado a asesinarlo.
Krum, emperador búlgaro
En el siglo IX, Krum derrotó al emperador bizantino Nicéforo I. Tras la victoria, mandó fabricar una copa con el cráneo del caído emperador y la utilizó en sus banquetes para humillar a sus adversarios.

Los pechenegos y el príncipe Svyatoslav de Kiev
En 972, el príncipe Svyatoslav fue emboscado por los pechenegos en el Dniéper. Tras su muerte, el líder de los pechenegos hizo una copa de oro a partir del cráneo del príncipe. Se dice que la pieza llevaba la inscripción: «Perdió a otro mientras buscaba al suyo».

¿Leyenda o tradición?
Los relatos provienen de la misma zona geográfica y abarcan varios siglos, lo que plantea dudas sobre su veracidad. Puede tratarse de una tradición macabra que inspiró a sucesivos gobernantes, o simplemente de leyendas que se adaptaron al contexto local.
Continuación en la Edad Moderna
El uso de cráneos como vasos no desapareció tras la Edad Media. En 1511, el sultán al‑Ghawri recibió como regalo una copa tallada en el cráneo del khán tártaro de Crimea, entregada por el shah Ismail tras vencerlo en duelo. El regalo resultó tan grotesco que el sultán nunca pudo disfrutar de una copa de vino sin recordar la sangre derramada.
Estas historias, aunque a veces difíciles de verificar, reflejan la fascinación de algunos poderosos por convertir el trofeo de sus enemigos en objetos cotidianos, combinando arte, violencia y simbolismo.