En la actualidad, muchas personas se sorprenden al saber que, en el pasado, los órganos de los fallecidos se utilizaban para preparar remedios.
¿Crees que profanar cadáveres para crear medicinas es solo una reliquia bárbara? La historia muestra que, hasta finales del siglo XIX, en Europa y otras regiones, los preparados a base de restos humanos eran valorados y comercializados.
El llamado "polvo de momia" se elaboraba no solo a partir de cuerpos embalsamados en el Antiguo Egipto, sino también de viajeros que morían deshidratados en el desierto. Los médicos de la época creían que la energía vital que quedaba en el cuerpo podía transferirse al paciente que consumía esas partes.
Un fármaco oficial
En 1618, la Royal College of Physicians de Inglaterra incluyó en su farmacopoeia mummies y sangre humana como ingredientes autorizados. La farmacopoeia era la lista oficial de remedios permitidos y describía los métodos de obtención.
Debido a su elevado coste, estos medicamentos estaban al alcance de la nobleza. La reina Isabel I, aunque no hay pruebas directas, probablemente recibió recomendaciones de sus médicos para usar preparados de cadáveres. Su sucesor, Jacobo I, tomó una poción hecha con cráneo humano en polvo mezclado con vino blanco bajo la luna llena.
Los textos de la época describen tratamientos tan macabros como el uso de corazones secos, cerebros enteros de 1,5 kg, grasa humana para la tuberculosis o la aplicación de una mano cortada sobre hemorroides.
Recetas terroríficas
Un médico alemán del siglo XVII detalló un remedio contra la peste que requería el cuerpo de un hombre pelirrojo de 24 años, sin cicatrices, colgado o ejecutado, expuesto al aire durante un día y noche, cortado en tiras, macerado en vino con mirra y aloe, y secado al aire hasta parecer carne ahumada.
Desde nuestra perspectiva actual, estas prácticas resultan repugnantes, pero en su tiempo los restos humanos se trataban con la misma impersonalidad que la leche o el queso.
¿Un regreso de la medicina cannábica?
Hoy, tratamientos como los "vampire facelifts", la inyección de plasma rico en plaquetas o el trasplante de tejido adiposo recuerdan, en cierta forma, a esas antiguas terapias basadas en el cuerpo humano.
Fuentes
- Herman, E. Poison, or how to get rid of enemies royally. Horizon, 2019.
- Sugg, R. Mummies, Cannibals and Vampires: The History of Corpse Medicine from the Renaissance to the Victorians. Routledge, 2016.
- Sugg, R. The Smoke of the Soul. Medicine, Physiology and Religion in Early Modern England. Palgrave Macmillan, 2013.

No hay momia segura.
