Contexto histórico
La experiencia republicana brasileña, como es bien sabido, atravesó varios períodos convulsos marcados por tendencias autoritarias. En sus inicios, conocida como la "República de la Espada", el país estuvo bajo el mando de dos mariscales que participaron activamente en su proceso de institucionalización. Tras la Revolución de 1930 y el ascenso de Getúlio Vargas, el régimen volvió rápidamente al autoritarismo con el apoyo de las fuerzas armadas. El Estado Novo, que culminó en 1945, dejó una huella profunda en una generación de intelectuales brasileños, generación también marcada por la Segunda Guerra Mundial.
La conferencia de Gilberto Freyre
El antropólogo brasileño Gilberto Freyre (1900‑1987), uno de los intelectuales más destacados de esa época, recibió la invitación del general Tristão de Alencar Araripe para presentar una conferencia en la Escuela del Estado Mayor del Ejército el 30 de noviembre de 1948. En ese momento, Brasil se encontraba en la fase de restauración democrática, y Freyre quiso reflexionar sobre la relación entre la Nación y el Ejército, señalando un fenómeno que, según él, afectaba a todas las instituciones del país: la dependencia excesiva de la actividad civil en manos de la milicia.
Principales ideas de Freyre
Freyre señaló que el síntoma de una sociedad «socialmente enferma» es que delega en las Fuerzas Armadas actividades administrativas, corporativas, morales e ideológicas, como si la garantía del orden social fuera exclusivamente responsabilidad militar. Propuso que, para que una sociedad –y en particular la brasileña– se fortalezca y madure, debe inspirarse en la organización del ejército y adoptar sus características, en lugar de transferir toda la responsabilidad al aparato militar.
Para él, la jerarquía, la disciplina moral y la eficiencia administrativa del ejército constituyen el modelo idóneo del que la sociedad civil puede aprender. Si una nación está desorganizada, necesita reorganizarse tomando como referencia una institución disciplinada como el ejército.
“La realidad es que un país donde el Ejército es la única, o casi la única, fuerza organizada necesita urgentemente organizar o reorganizar el conjunto de sus actividades sociales y culturales para llegar a ser realmente una nación. Una nación desorganizada no es una nación: es sólo un paisaje. Y aunque el ejército sea moral y técnicamente excelente, si es la única fuerza organizada, esa nación corre el riesgo de convertirse en una simple escena de desfiles o campos de maniobra.” (Freyre, Nation and Army, Río de Janeiro: Livraria José Olympio, 1949, p. 30‑31)
Freyre urgió a que la inspiración en la organización militar no sea una excusa para eludir responsabilidades civiles, sino una guía para estructurar la actividad civil, coordinando eficazmente en momentos de mayor desajuste regional o subgrupal.
“La solución que se impone es intentar imitar el ejemplo del ejército en los ámbitos de la actividad civil, organizándose lo mejor posible para seguir siendo el coordinador en tiempos de agudos desajustes entre regiones o subgrupos nacionales.” (Freyre, Nation and Army, Río de Janeiro: Livraria José Olympio, 1949, p. 34)

Créditos de la imagen: Fundación Gilberto Freyre