Introducción
Hace dos meses nuestro artículo sobre si los gatos se consumían en la antigüedad causó sensación. Hoy volvemos con la segunda parte: ¿se vestían los gatos en el pasado?
El curioso dicho «gato en saco»
El conocido refrán «gato en saco» se interpreta hoy como «no compres lo que no ves». Pero, ¿por qué un gato? ¿Acaso un gato feo caza menos ratones? La verdadera razón se relaciona con la forma en que se comercializaba la piel del felino.
Los gatos en la Edad Media
Las fuentes históricas revelan que en la Europa occidental existía toda una industria del gato: cazadores capturaban felinos, los peleteros les quitaban la piel y la transformaban en prendas, y los comerciantes vendían estos productos en ferias y mercados. La demanda era tal que se llegaron a dictar normas específicas para el comercio de pieles de gato.
Un gato que atrapaba ratones un día podía convertirse en un elegante sombrero al siguiente.
Ejemplos de gravámenes: en Saint‑Vaast (Arras) a principios del siglo XI se pagaban dos ducados de impuesto por la piel de gato. En Montpellier, alrededor de 1201, la tarifa era de 2 ducados por pieles ya trabajadas y 1 ducado por una docena de gatos sin procesar. Incluso se imponía un impuesto de 2 ducados por barril de gatos. En 1303 el puerto de Ipswich cobró una tasa por mil pieles, lo que indica la gran actividad comercial.
Las pieles de gato servían para alfombras, tapices, tapizado de sillas y fundas de almohadas. En cuanto a la ropa, había chalecos, sombreros, forros, abrigos, guantes o capas confeccionados con ellas.
Gatos y el bajo mundo
Los documentos muestran que la caza de gatos salvajes era muy rentable: sus pieles alcanzaban precios mucho más altos y eran apreciadas incluso por reyes (Luis VI) y altos eclesiásticos. Por otro lado, el llamado «gato de chimenea», que aparecía en los textos de la época, era mucho más fácil de atrapar o robar.
¿Por qué este gato parecía tan torpe? ¿Alguien intentaba meterlo en un saco?
Capturar, matar y vender la piel de gatos domésticos era una práctica habitual en las ciudades medievales, a veces como delito común y otras como un macabro juego. Un ejemplar del siglo XIII relata el destino de un gato parisino: los estudiantes lo hacían lanzar un dado; cuando el gato sacaba la puntuación suficiente, le daban de comer, pero al final lo mataban, le quitaban la piel y la vendían.
Los dueños trataban de proteger a sus mascotas quemando la piel para que no tuviera valor comercial. Incluso los sacerdotes advertían que Dios castigaba a quienes quemaban la piel de sus gatos.
«¡Rápido, saca el pájaro de la jaula y corre antes de que lleguen los cazadores!»
Origen del refrán
El dicho «gato en saco», que data de finales de la Edad Media, hacía referencia a los peleteros deshonestos que vendían al mercader un saco lleno de pieles quemadas, sin permitirle inspeccionarlo. Así, los peleteros adquirieron la mala reputación de los usureros; algunos textos los comparaban con el mismísimo diablo.
Para profundizar, consulta el libro de Madeline Swan, «The History of Cats».
Fuentes
Trivia es la esencia de nuestro sitio: materiales breves dedicados a anécdotas curiosas y datos sorprendentes del pasado. Este artículo se basa en:
- Laurence Bobis, Cat. History and Legends, Avalon, 2008.