Una curiosa delicia de la antigua Roma
En la antigua Roma, además de los habituales platos de carne y pescado, los comensales disfrutaban de alimentos que hoy nos parecen poco convencionales. Según relata Plinio el Viejo, los romanos llevaban insectos a la mesa y los apreciaban como auténticos manjares.
El más famoso de estos manjares era el cossus, una larva blindada que se servía en platos muy delicados. Plinio lo describía como una verdadera delicadeza, reservada para los paladares más exigentes.
Esta costumbre muestra la diversidad y la audacia de la gastronomía romana, que no dudaba en incorporar recursos naturales poco habituales en la actualidad.