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Remedios reales para el dolor de muelas

Una anécdota de la corte polaca

Se cuenta que, una vez, cuando Stańczyk se dirigía al baile con la reina Bona, fingió un dolor de muela para demostrar que en Polonia había más médicos que caballeros. Cada transeúnte le ofrecía una receta para aliviar su supuesto mal, convirtiendo la calle en una verdadera farmacia ambulante.

Gustavo I Vasa y sus tratamientos dorados

Gustavo I Vasa (1496‑1560), fundador de la dinastía Vasa, tuvo una vida tan colorida como su nombre. Casado tres veces, impulsó a Suecia a convertirse en una monarquía fuerte, con un ejército y una hacienda dignos de admiración. Sin embargo, en los últimos años de su vida, el rey sufrió los achaques típicos de la vejez: gota y dolor de muelas.

Según el historiador sueco Knut Carlqvist, autor de la biografía Erik XIV: King of the People, los alquimistas de la corte descubrieron una «panacea» inusual para sus padecimientos. Cada sábado, el monarca se sumergía en una mezcla de monedas de oro y plata: ducados españoles, florines húngaros y rinos, ángeles, rosenbolas portugueses y plata extraída de las minas de Sala. La idea era que los metales preciosos, ya apreciados por su valor estético y monetario, pudieran ejercer efectos beneficiosos sobre los males de la edad.

Remedios reales para el dolor de muelas

Los alquimistas ya habían observado que ciertos metales podían influir en la salud, y el rey decidió que el dinero sueco no era suficientemente noble para el experimento, por lo que colocó las monedas en sacos y las dejó reposar en el corredor fuera de la cámara del rey.

¿Funcionó realmente?

Los relatos de la época no ofrecen pruebas concluyentes, pero la historia quedó grabada como un curioso ejemplo de la mezcla entre la avaricia real y la medicina medieval.

Fuentes

Este artículo se basa en el libro de Knut Carlqvist Eric XIV Vasa: King of the People, publicado por Finna en 2011.