El falo en el arte y la vida cotidiana
En la Roma antigua el sexo penetraba literalmente todos los ámbitos de la vida. Al igual que en Grecia, en cada esquina podías encontrar representaciones del falo: en adoquines, en las paredes de las termas públicas, en los frescos de las casas. Algunas de esas pinturas se conservan en Pompeya y son testimonios fascinantes de la cultura romana, aunque hoy en día podrían catalogarse como pornografía. En una de ellas el dios grecorromano Priapo, conocido por su enorme miembro, lo equilibra sobre una balanza con una bolsa de monedas; en otra lo muestra cargando una vasija de frutas sobre su pene.
Vocabulario sexual latino
La sexualidad también estaba presente en el lenguaje cotidiano. El profesor de Oxford James Noel Adams recopiló un diccionario completo del Latin Sexual Vocabulary. Los romanos inventaron numerosos términos para referirse al pene: mentula y, con tono más vulgar, verpa.

Así, la presencia del falo era una constante, desde la poesía hasta la vida militar.
Poesía y humor fáscinos
Entre las obras de Cicerón y Virgilio aparecen poemas mucho más ligeros y jocosos. En el poema Katallus se burla de un dignatario cuya "vena diminuta, más flácida que una lechuga siciliana, nunca se eleva en medio de la túnica". Por otro lado, Marcjalis elogia la paternidad de un amigo: Si escuchas un aplauso jugoso en la termas, la causa será el enorme pene de Marón. Existe también una colección de más de 80 poemas priápicos que incluyen advertencias para ladrones, cuyo castigo sería administrado por "el cetro solicitado por las chicas lascivas", penetrando hasta los testículos.
El falo en el ejército
Incluso en el ámbito militar el miembro tenía importancia simbólica. Algunos comandantes promovían a soldados basándose únicamente en el tamaño de su "herencia de nacimiento". El emperador Cómodo, por ejemplo, elevó a un hombre de abundante virilidad al sacerdocio.
Amuletos fáscinos para niños
No se puede pasar por alto el fascinum, medallón que recibían los adolescentes. Según David M. Friedman, autor de Pan Rebellious: The Cultural History of the Penis, el fascinum era "un colgante que contenía una copia del pene erecto" y simbolizaba el estatus y la futura virilidad del joven. El amuleto también servía como protección contra el deseo sexual y la envidia, razón por la que la palabra "fascinante" deriva de esta tradición. Los papales bulls comparten la misma raíz etimológica.

Fascinas romanas – amuletos fáscinos
El Foro de Augusto y su supuesta forma fáscina
David M. Friedman, basándose en los estudios de Barbara Kellum, propuso que el Foro de Augusto pudo haber sido diseñado para asemejarse a un falo gigante. Aunque nunca se ha excavado por completo, el contorno preservado muestra una larga sala flanqueada por dos semiesferas, que vista desde arriba recuerda al mayor fascinum construido.
Esta hipótesis encajaría con la función del foro como escenario de rituales ligados a la masculinidad, donde los jóvenes cambiaban su túnica infantil (pratexta) por la blanca toga virilis. Sin embargo, investigaciones arqueológicas más recientes refutan esta idea, demostrando que el foro no tiene esa forma. Aun así, imaginar el Foro de Augusto como un enorme pene resume, de manera pintoresca, la visión romana de la sexualidad y el poder.