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Tombuctú, el Eldorado africano: ¿Fue la ciudad más rica del mundo medieval?

Aceras de oro y casas relucientes: la leyenda del Eldorado africano

En el cruce de rutas que conectaban el norte con el sur y el este con el oeste del continente, los tuareg fundaron a principios del siglo XII un asentamiento que llamaron Tombuctú. Situado en la margen sur del río Níger, el lugar se convirtió rápidamente en un punto estratégico para el comercio transahariano.

Tombuctú, el Eldorado africano: ¿Fue la ciudad más rica del mundo medieval?

Las historias sobre una ciudad cuyas aceras estarían cubiertas de oro cautivaron la imaginación europea durante siglos.

Comercio y esclavitud

En Tombuctú se intercambiaban sal, metales, joyas, caballos, dátiles, marfil, cuero, perfumes y, lamentablemente, esclavos. Los tuareg importaban bienes del Mediterráneo y exportaban oro extraído en el interior de África, pieles y cautivos, que comercializaban con gran profesionalismo.

Caravanas de cientos de camellos y barcos que descendían por el Níger llevaban toneladas de mercancías, convirtiendo al asentamiento en un bullicioso cruce entre África negra, el Magreb y el mundo árabe.

Apogeo bajo el Imperio de Malí

A principios del siglo XIV Tombuctú se integró al poderoso Imperio de Malí. El rey musulmán Mansa Musa I construyó allí su palacio y la imponente mezquita de Djinguereber, con su característico minarete. La ciudad se convirtió en la capital provincial, sede de la guarnición militar y centro de gobierno.

El floreciente comercio atrajo a beréberes, árabes, egipcios y comerciantes de todo el Sahara. La justicia se administraba con rigor por los jueces (kadi), y la seguridad permitía viajar sin escolta.

El mito del Eldorado

Según crónicas del siglo XV, Tombuctú albergaba entre 35 000 y 100 000 habitantes, cifra comparable solo con la ciudad polaca de Gdańsk. Los relatos de viajeros como León African describen una urbe rica, donde el oro se usaba como moneda y los reyes mantenían ejércitos de miles de soldados.

El propio Mansa Musa, en su peregrinación a La Meca en 1324, viajó con una delegación de 60 000 soldados y 5 000 esclavos, llevando una tonelada de oro que, según Ibn Battuta, devaluó la moneda en El Cairo durante una década.

Declive y conquista marroquí

En 1591 el sultán marroquí Ahmed al-Mansur conquistó Tombuctú. La ciudad fue saqueada; se enviaron a Marruecos alrededor de 100 000 mitkals de oro, esclavos y otros tesoros. La ocupación marcó el inicio de un lento deterioro económico y social.

Tombuctú, el Eldorado africano: ¿Fue la ciudad más rica del mundo medieval?

Los conflictos continuaron durante los siglos XIX y XX: los franceses ocuparon Tombuctú en 1893 y la incorporaron al Sudán francés, reduciéndola a un pequeño puesto provincial.

Legado intelectual y rescate de manuscritos

Más allá de su riqueza material, Tombuctú fue un faro del saber islámico. Sus madrasas y bibliotecas albergaban entre 700 000 y 1 000 000 de manuscritos sobre astronomía, medicina, jurisprudencia y literatura.

En 2012, extremistas islamistas intentaron destruir esos tesoros. Gracias a la valentía de guardias y bibliotecarios, miles de manuscritos fueron ocultados en cajas de verduras y, entre enero y marzo de 2016, 285 000 documentos fueron salvados y trasladados a Bamako.

Bibliografía

  1. Henry Barth, Travels and Discoveries in North and Central Africa, Harper & Brothers, 1859.
  2. Charlie English, Book Smugglers from Timbuktu, Poznań Publishing House, 2018.
  3. Marta Kowalska, The Legendary Timbuktu: The City of Clay that Hides Priceless Manuscripts, Podróże.Gazeta.pl, 2018.
  4. Michał Tymowski, History of Timbuktu, Ossolineum, 1979.