Introducción
En diciembre de 1970, más de 2.000 medios de comunicación de todo el mundo publicaron una sensacional hipótesis sobre la verdadera identidad de Jack el Destripador, un caso que había permanecido sin resolver desde 1888. Los periodistas sugirieron que el asesino podría haber sido un miembro de la familia real británica: Albert Victor, duque de Clarence y Avondale, nieto de la Reina Victoria y hijo del príncipe Eduardo, Príncipe de Gales.
Los crímenes
La saga del asesino comenzó el martes 3 de abril de 1888, cuando la prostituta Emma Elizabeth Smith, que trabajaba en el infame barrio londinense de Whitechapel, fue brutalmente atacada. Al ser ingresada en el hospital se descubrió que un objeto contundente había sido introducido en su vagina, perforando su peritoneo, provocando una inflamación rápida y su muerte casi inmediata.
El último supuesto víctima del presunto Ripper fue la prostituta Carrie Brown, apodada "Old Shakespeare" porque, en su delirio, comenzó a recitar sonetos. Su cuerpo fue encontrado mutilado el 24 de abril de 1891 en Nueva York; tras un análisis exhaustivo se descartó cualquier vínculo entre este asesinato y los crímenes de Whitechapel.
Se atribuye al asesino la muerte de 11 mujeres, aunque sólo cinco son consideradas "víctimas canónicas" (del 31 de agosto al 9 de noviembre de 1888). La hipótesis de un único perpetrador se sustenta, entre otros factores, en el modo similar de mutilación: garganta cortada y extracción de órganos internos.
Fracaso de la investigación
El 3 de octubre de 1888 la policía inició una investigación a gran escala, poco después de los asesinatos de Elizabeth Stride y Catherine Eddowes, ocurridos la noche del 30 de septiembre. Mujeres de Whitechapel enviaron una carta a la propia Reina Victoria, firmada por 4.000 firmantes que describían su miedo y expresaban simpatía por las prostitutas, a quienes llamaban "hermanas que se desviaron y tuvieron que vivir una vida triste". Solicitaban que la monarca castigara al culpable con rapidez.

Los agentes trabajaron prácticamente las 24 horas del día: interrogaron a cerca de 2.000 residentes del distrito, comprobaron coartadas de 80 sospechosos y prestaron especial atención a personas con conocimientos anatómicos, como médicos o carniceros. Ningún sospechoso fue detenido y la identidad del asesino siguió siendo un misterio.
Un testigo describió al hombre visto con Mary Kelly, la última víctima confirmada: "joven de estatura media, bien vestido, cabello castaño y delgada barba. Llevaba un alto cuello y puños largos", rasgos que sugerían una persona de alta posición social.
"Collares y puños de tío Eddy"
Tras el cierre oficial de la investigación, los aficionados al misterio continuaron indagando. El cirujano británico Thomas E. A. Stowell, en un artículo publicado en la revista "Criminologist", propuso por primera vez que el príncipe Albert Victor (también llamado Eddie) fuera Jack el Destripador. Stowell, nacido en 1885, basó sus argumentos en investigaciones propias y en entrevistas realizadas a investigadores en 1888.
Albert Victor nació en 1864, hijo mayor del príncipe Eduardo y la princesa Alexandra, y estaba segundo en la línea de sucesión al trono británico. No mostró aptitud para la ciencia ni el estudio; su único pasatiempo era el tiro al ave. Sus padres, al ver su falta de éxito académico, esperaban que siguiera una carrera militar, pero tampoco le interesó el ejército.

Los testigos coincidían en describirlo como un joven de rostro regular, barba fina, cabello castaño y ojos oscuros, con un cuello excepcionalmente largo que solía ocultar bajo cuellos altos. Su padre solía bromear diciendo que los niños debían llamarle "tío Eddy Collares y Puños".
Un lobo con piel de oveja
Durante la investigación oficial no se sospechó al hijo del heredero al trono, pero años después, tras la muerte de Albert Victor y de sus padres, el médico de la familia real, el Dr. Gull, comenzó a expresar sus dudas. Según el doctor, Eddie padecía graves trastornos mentales y varias dolencias físicas derivadas de su nacimiento prematuro (nació a los siete meses).
El Dr. Gull describió episodios de dolor intenso en las piernas, alteraciones visuales periódicas, vómitos frecuentes y convulsiones. Creía que el príncipe sufría de epilepsia, cuyos síntomas se habrían manifestado desde la infancia.
En febrero de 1888, el médico informó al príncipe de Gales que Albert Victor padecía sífilis, una enfermedad que, sin tratar, podía afectar el cerebro. Se rumoraba que la muerte de Eddie en enero de 1892 se debió a sífilis y no a la gripe. Además, los cortesanos de la reina notaron que el príncipe estaba mentalmente ausente y deprimido durante los asesinatos de 1888; cuando su abuela intentó hablar con él, él no comprendía sus palabras. También se le acusó de abuso de alcohol.

El Dr. Gull concluyó que, dadas sus condiciones físicas y mentales, Eddie podría haber actuado de forma inadecuada e incluso haber cometido los crímenes. La descripción de un testigo que vio a un hombre con cuellos altos coincidía con el estilo característico del príncipe.
Se dice que Eddie frecuentaba los burdeles de Londres sin inhibiciones y, en 1889, estuvo involucrado en un escándalo homossexual que la familia intentó ocultar a toda costa.
Actualidad
Cuando la prensa divulgó en 1970 la supuesta identidad de Jack el Destripador, los historiadores refutaron la teoría, señalando que Albert Victor se encontraba en Escocia durante los crímenes. Sin embargo, no todos aceptaron su inocencia; algunos directores de películas sobre el caso siguieron señalando al príncipe como el culpable.
Bibliografía
- Pope‑Hennesy, J. Queen Mary. Londres, 1967.
- Rumbelow, D. The Complete Jack the Ripper. Harmondsworth, 1988.
- Spiering, F. Prince Jack. Nueva York, 1980.