Introducción
Durante la Segunda Guerra Mundial, los líderes del Eje soñaban con atacar a Estados Unidos, y en particular a la ciudad de Nueva York. Además de los planes de Hitler, los oficiales italianos idearon una operación que pretendía sorprender a los estadounidenses con una invasión submarina inesperada.
Los mini‑submarinos “CA”
Ya antes del estallido del conflicto, el astillero Caproni construyó cuatro unidades en miniatura del tipo CA. Sus numerosos defectos los relegaron a los almacenes navales o a la capacitación de futuros marinos.
Inspiración tras el hundimiento del Royal Oak
El 13‑14 de octubre de 1939, el submarino alemán U‑47 penetró la base británica de Scapa Flow y hundió el acorazado Royal Oak con dos salvas de sus lanzadores de proa. El capitán Günther Prien recibió el apodo de “El Toro de Scapa Flow”. Ese episodio motivó al mando de la élite italiana de la 10ª Flotilla Ligera a considerar el uso de los pequeños CA contra bases aliadas.
Buscar un objetivo fácil
Los mini‑submarinos necesitaban ser transportados a bordo de una nave mayor para acercarse al objetivo, lo que dificultó su empleo contra bases de la Royal Navy en el Mediterráneo y el Reino Unido, cuyas defensas se habían reforzado tras los primeros éxitos de los comandos italianos.
En julio de 1942, la base de la 10ª Flotilla, situada en la desembocadura del río Serchio, planteó la posibilidad de atacar la costa este de EE. UU. La principal ventaja era que los puertos estadounidenses estaban protegidos por el ejército y no por la marina, que carecía de experiencia en contraataques submarinos.
El “Canguro” y el Liliput CA2
Para la operación se asignó el mini‑submarino CA2, de apenas 10 m de largo y 2 m de ancho, con un desplazamiento de 16,1 toneladas. Originalmente armado con dos torpedos, se planeó equiparlo con una docena de explosivos menores que los buzos colocarían en los cascos de los buques objetivo. La tripulación constaba de dos marineros.
El submarino Leonardo da Vinci, apodado “el Canguro”, fue adaptado en la base naval italiana de Burdeos (Francia ocupada) para transportar al CA2 bajo su cubierta. Las pruebas de lanzamiento a 12 m de profundidad y la re‑carga a bordo fueron supervisadas por el comandante Junio Valerio Borghese, futuro jefe de la 10ª Flotilla.
La misión prevista
El asalto a Nueva York estaba programado para diciembre de 1943, cuando las condiciones climáticas serían favorables. Simultáneamente, los italianos contemplaban operaciones similares contra las bases navales de Freetown (Sierra Leona) y Ciudad del Cabo (África del Sur).
El fin del Canguro
Tras superar todas las pruebas, el Leonardo da Vinci continuó realizando patrullas para mantener la preparación de su tripulación. En una de esas salidas, hundió al transportista británico Empress of Canada, que transportaba refugiados polacos y griegos, además de cientos de prisioneros italianos.
El 23 (o 25) de mayo de 1943, mientras se dirigía de regreso a Burdeos, el submarino fue derribado en alta mar por cargas de profundidad del destructor Active y la fragata Ness. La pérdida de este submarino ya preparado supuso un duro golpe para la 10ª Flotilla.
Destino del Liliput
El mini‑submarino CA2 cayó en manos de los alemanes, que lo hundieron en el puerto de Burdeos durante su retirada. Posteriormente fue recuperado por los franceses.
El armisticio entre Italia y los Aliados, firmado el 8 de septiembre de 1943, impidió que se preparara otro buque para un ataque que habría puesto a prueba la defensa estadounidense.
Fuente: Paul Kemp, Underwater Warriors (Brockhampton Press, 1999).