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La rivalidad de los hermanos Dassler: origen de Adidas y Puma

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas empresas alemanas, grandes y pequeñas, se convirtieron en engranajes del terror nazi. Lo mismo ocurrió con algunos fabricantes de calzado deportivo, cuya rivalidad acabó originando una guerra personal que dio nacimiento a las legendarias marcas Adidas y Puma.

Herzogenaurach es una pequeña ciudad de Franconia cuya población, hace más de setenta años, se dividió en dos bandos enfrentados. La causa del conflicto fueron los zapatos deportivos y dos hermanos: Adolf y Rudolf Dassler.

Un vínculo fraternal

Adolf Dassler, nacido en 1900, era un joven callado y reservado. Era el menor de cuatro hijos de Christoph y Pauline Dassler. Apodado "Adi" por sus amigos, dedicaba gran parte de su tiempo libre a actividades deportivas. En 1913 realizó una práctica en una panadería, pero al primer día comprendió que ese no era su camino; prefería crear sus propios equipos para competir.

La rivalidad de los hermanos Dassler: origen de Adidas y Puma

Adolf tenía un hermano mayor, Rudolf, de dos años de diferencia, que era todo lo contrario: extrovertido, franco y terco, capaz de convencer a cualquiera. Sus vidas tranquilas se vieron interrumpidas por la Primera Guerra Mundial y su conscripción al ejército.

Al término del conflicto, "Adi" decidió usar el lavadero de su madre y los conocimientos de calzado que le había transmitido su padre para abrir una zapatería. Así, a comienzos de 1920, nació su pequeño taller.

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El negocio prosperó rápidamente. Adolf, además de reparar zapatos, empezó a diseñar calzado deportivo innovador para fútbol, tenis y running. En 1924, incapaz de manejarlo todo solo, invitó a Rudolf a colaborar. El 1 de julio de 1924 fundaron la "Gebrüder Dassler Sportschuhfabrik", su empresa conjunta.

Los hermanos dividieron las tareas: Adolf se encargó de la producción y Rudolf, gracias a su talento comercial innato, se ocupó de la distribución. En sus primeros años empleaban a doce personas y producían cincuenta pares al día. La cifra se disparó cuando lograron que varios atletas alemanes, como la campeona olímpica Lina Radke, usaran sus zapatillas.

Zapatos para la "raza superior"

En 1933 Adolf Hitler llegó al poder y el deporte se convirtió en una herramienta clave de su propaganda. Consciente de la nueva situación, los Dassler se afiliaron al NSDAP para poder acceder a celebridades y eventos deportivos. La política no les interesaba; lo que importaba era el negocio, como demostró la XI Olimpiada de Berlín en 1936.

Los Juegos fueron presentados como una celebración de la "raza superior". Como miembros del partido, los hermanos pudieron entrar sin problemas al estadio olímpico. Adolf aprovechó la ocasión: empacó varios pares de zapatillas con clavos y se los ofreció a los atletas, entre ellos al corredor negro estadounidense Jesse Owens. Owens aceptó, ganó cuatro medallas de oro y, con sus zapatillas Adidas, desmanteló la propaganda nazi.

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Tras la Olimpiada, la demanda de sus productos se disparó, llegando a casi 200 000 pares al año. Sin embargo, la relación entre los hermanos empezó a deteriorarse. La joven esposa de Adolf, involucrada en la empresa, molestó a Rudolf. Las tensiones aumentaron y, para 1939, la relación era ya muy tensa.

"Los bastardos sucios"

Durante la Segunda Guerra Mundial, Rudolf fue reclutado al ejército. Sospechó que Adolf había conseguido su liberación mediante contactos, lo que alimentó la enemistad. En una visita a la fábrica, mientras se refugiaban de los bombardeos aliados, Adolf exclamó en tono de broma: "Los bastardos sucios están de vuelta". Rudolf interpretó esas palabras como un ataque personal.

El verdadero origen del conflicto fueron las distintas visiones sobre el futuro de la fábrica y los beneficios económicos. En diciembre de 1943 la empresa comenzó a producir componentes bélicos para los nazis, lo que también generó fricciones. Al final de la guerra, Rudolf denunció a Adolf ante las autoridades estadounidenses.

Después de 1945 la cooperación se volvió imposible. En 1948 se dividieron: Adolf se quedó con la sección de producción y fundó Adidas (de "Adi"), mientras que Rudolf tomó el edificio y creó Puma (originalmente "Ruda").

Juego sucio

Herzogenaurach quedó dividida en dos campamentos rivales. La gente miraba los zapatos antes de estrechar la mano; si eran de la marca contraria, evitaban conversar. Los restaurantes y los matrimonios entre empleados de ambas compañías se consideraban actos de traición.

Adidas obtuvo la ventaja en 1954, cuando la selección alemana ganó la Copa del Mundo en Berna con botas de tres franjas y tacos removibles que evitaron que los jugadores resbalasen en el terreno lodoso. Ese triunfo dio a Adolf la fama mundial.

La rivalidad de los hermanos Dassler: origen de Adidas y Puma

Rudolf no aceptó la derrota. Puma respondió con la línea "Atom", una zapatilla de atletismo que ofreció a varios corredores y promocionó intensamente. Sin embargo, los campeones del mundo siguieron usando Adidas.

En 1956, Horst Adi, hijo de Adolf, viajó a los Juegos Olímpicos de Melbourne para buscar nuevos clientes. Con su dominio del inglés persuadió a atletas estadounidenses para que solicitaran la liberación del equipamiento alemán retenido por la aduana australiana. Logró que llegaran los productos Adidas y, a su vez, retuvo los de Puma hasta el final de los juegos.

Pesos de Estado

En la década de 1960, Puma buscó la supremacía en los estadios de atletismo. En los Juegos de Roma 1960, el velocista alemán Armin Hary, que había corrido siempre con Adidas, aceptó un soborno para usar zapatillas Puma y ganó la final de 100 m. Adolf se enfureció; el episodio marcó una nueva fase de sobornos y represalias entre los hermanos.

La rivalidad de los hermanos Dassler: origen de Adidas y Puma

En 1966, durante el Campeonato Europeo en Budapest, Puma intentó sobornar al corredor de la RDA Jürgen May con 500 USD para que cambiara de Adidas a Puma. La trama fue descubierta por el equipo de Adolf y provocó un escándalo político que culminó con el despido de May.

La publicidad como arma

Uno de los momentos más recordados de Puma fue la final del Mundial de 1970. Antes del pitido inicial del partido Brasil‑Italia, el árbitro concedió al delantero brasileño tiempo para atarse los cordones. Las cámaras capturaron al jugador ajustándose los zapatos fabricados en la fábrica de Rudolf.

Dieciocho minutos después, el mismo jugador marcó y ayudó a Brasil a alzarse con el título, ganando 120 000 USD por el incidente. El episodio consolidó la estrategia de ambas marcas de atraer a los atletas más famosos.

La rivalidad de los hermanos Dassler: origen de Adidas y Puma

Los hermanos continuaron su enemistad hasta el final de sus vidas; Adolf murió en 1974 y Rudolf en 1978. Se rumorea que se reconciliaron en la vejez, pero nunca lo confirmaron públicamente. Sus rivalidades definieron la imagen y el poder de ambas compañías durante décadas.

Solo en septiembre de 2009, empleados de ambas fábricas jugaron un amistoso de fútbol y se dieron la mano, poniendo fin simbólicamente a la disputa que había dividido a Herzogenaurach por más de setenta años.

Bibliografía

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  2. Daniel Karaś, Norbert Tkacz, David Zeisky, Untitled Champions. The Legend of the Golden Eleven, Arena 2018.
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