historia historica

Los comedores de pecados: una tradición mortal en Gales

Una comida para la redención de los vinos. Un trozo de pan comido sobre el cuerpo para dar al alma vida eterna. ¿Cómo es posible? Gracias a los comedores de pecados.

Esta práctica se concentró principalmente en Gales. La información que se conserva está entrelazada con leyendas locales, pero lo que sí está claro es que no era un trabajo agradable. Para la gente religiosa, era uno de los oficios más detestables, aunque al mismo tiempo protegía del temor real de una muerte súbita sin posibilidad de absolución.

¿Qué tienen en común la muerte y la comida?

Mucho más de lo que parece. Aunque suene macabro, el ritual de organizar una comida tras el funeral no nos resulta extraño. En muchas culturas, comer durante o justo después de los ritos fúnebres es una práctica extendida, sin importar religión, clase social o latitud.

Los comedores de pecados: una tradición mortal en Gales

En la Edad Media, los nobles a menudo ofrecían una comida a los pobres el día del funeral para que rezaran por el alma del difunto. En Gales, entre los siglos XVII y principios del XX, surgió la figura del comedor de pecados, especialmente en Shropshire y Monmouthshire.

Responsabilidades del comedor de pecados

El papel no era complicado. Aparecían cuando alguien moría de forma repentina o cuando, por cualquier motivo, la última confesión era imposible. La familia preparaba una comida sencilla y enviaba a alguien a cargar con la culpa del fallecido.

Lo más habitual era colocar un trozo de pan sobre el pecho del difunto acompañado de cerveza; a veces también se incluían gachas y vino. El comedor de pecados consumía esos alimentos junto al cadáver mientras recitaba una breve oración. En ocasiones, la comida se servía sobre el ataúd en lugar de sobre el cuerpo. Según la creencia galesa, la comida absorbía los pecados no confesados, sacrificando así su propia alma para asegurar la salvación del otro. Algunos investigadores vinculan esta costumbre con el antiguo “chivo expiatorio” judío.

Los comedores de pecados: una tradición mortal en Gales

La ceremonia concluía con una oración breve, traducida como: "Te doy descanso, querido hombre. No recorras las calles ni los prados. Por tu paz, empeño mi propia alma. Amén". Además de limpiar los pecados, el comedor aseguraba que el muerto no acosara a los vivos.

¿Un empleo deseado? Para nada

Como era de esperar, no era un trabajo para la élite. Los comedores eran mayormente marginados. Apenas ganaban unas cuantas monedas o una comida extra; los más acomodados preferían donaciones a la iglesia para garantizar su tranquilidad espiritual. Por eso, las personas “decentes” evitaban este oficio. Lo desempeñaban indigentes, mendigos y alcohólicos dispuestos a sacrificar su propia salvación a cambio de un plato.

Quizá contaban con la gratitud de la familia del fallecido, pero la sociedad los despreciaba. Se creía que mirarles a los ojos traía desgracia. Los investigadores afirman que vivían aislados del resto, en los suburbios, y que al terminar el servicio debían abandonar la casa donde se alojaban, pues cualquier objeto que tocaran era destruido por la comunidad.

Fin de la profesión y legado de la costumbre

Normalmente, el comer pecados era un rito único, realizado por la persona más pobre atraída por la comida gratis. Sin embargo, en lugares como Monmouthshire existían profesionales que asistían a todos los funerales locales. Su presencia generaba temor: cuantos más pecados asumían, más pesada era su carga espiritual.

Los comedores de pecados: una tradición mortal en Gales

El último comedor de pecados registrado fue Richard Munslow, que murió en 1906. A diferencia de sus predecesores, no era un marginado, sino un próspero granjero respetado. Se cree que asumió el oficio por el dolor de perder a sus propios hijos y comenzó a practicarlo en los funerales familiares.

En 2010, la comunidad restauró su tumba, aunque el vicario local, Norman Morris, comentó: "No deseo revivir el ritual que la acompañó". La costumbre no ha desaparecido por completo; la Encyclopaedia Britannica la relaciona con los pasteles funerarios de Inglaterra, los pasteles holandeses y bávaros, y el pan balcánico consumido en la despedida final.


Publicación anterior