¿Cómo ocultar un buque en alta mar? ¿Es posible?
Durante la Primera Guerra Mundial el mando de la Marina británica se planteó esta cuestión: ¿se podía hacer que un barco desapareciera de la vista del enemigo? La respuesta fue afirmativa, pero la solución no consistía en volverlo invisible, sino en confundir la percepción del adversario.
Los U‑Boats alemanes
La Armada alemana, menos desarrollada que la británica, recurrió a los submarinos (U‑Boats) para atacar los lentos y vulnerables buques mercantes que mantenían a Gran Bretaña en buena situación económica. En 1917, los alemanes hundían casi tres buques británicos al día, lo que obligó a los altos mandos de Reino Unido y EE. UU. a buscar un método para “desaparecer” los barcos.

El regreso triunfal del U‑9 a Wilhelmshaven tras hundir tres cruceros. Dibujo de Willie Stöwer.
Ideas extravagantes
Thomas Edison propuso pintar los buques y cubrir sus cubiertas para que parecieran islas con palmeras. Se construyó al menos una versión, pero la ligera brisa deshacía la decoración. Otras propuestas incluían pintar el casco como una ballena o colocar grandes espejos para reflejar el entorno.
La solución definitiva llegó del pintor naval Norman Wilkinson, quien aceptó que “no podemos ocultar el barco, pero sí podemos ocultar sus intenciones”.

Camuflaje Dazzle en la obra de Norman Wilkinson
Camuflaje Dazzle
El Dazzle utilizaba una combinación caótica de colores y formas geométricas. Los U‑Boats llevaban torpedos sin dirección propia, por lo que necesitaban calcular la posición futura del objetivo en pocos minutos. Para ello observaban principalmente la posición de los chimeneas (que indicaban la dirección) y la ola de proa (que sugería la velocidad).
Wilkinson pintó las chimeneas con franjas oscuras que sugerían un movimiento opuesto y dibujó arcos exagerados en los costados para dificultar la lectura de la velocidad. Además, introdujo patrones de rejilla que invertían visualmente la proa y la popa, creando una ilusión de movimiento erróneo.
En mayo de 1917 zarpó el HMS Industry, el primer buque con Dazzle. Los observadores costeros registraron velocidades y rumbos que, en la mayoría de los casos, eran incorrectos. El éxito llevó a que Wilkinson repintara casi 4 500 barcos antes de que terminara la guerra.

Norman Wilkinson repintó casi 4 500 buques al finalizar la guerra.
¿Funcionó realmente?
Tras el conflicto se realizaron pruebas para evaluar la efectividad del Dazzle. Los resultados mostraron que, aunque no aumentaba la seguridad física del buque, sí mejoraba la moral de la tripulación y reducía las primas de seguros. Muchos oficiales criticaron el aspecto decorativo, describiendo los barcos como “adornos de árbol de Navidad”.
Con la llegada del radar y de instrumentos de medida más precisos, el camuflaje visual perdió relevancia. Se reutilizó en la Segunda Guerra Mundial, pero a menor escala. Los patrones de Wilkinson influyeron en el diseño de ropa, dispositivos y automóviles, aunque siguieron generando opiniones divididas.
Bibliografía
- Behrens R., False Colors; Art, Design and Modern Camouflage, Iowa, 2002.
- Forbes P., Dazzled and Deceived: Mimicry and Camouflage, Yale University Press, 2009.
- Hartcup G., Camouflage: A History of Concealment and Deception in War, New York, 1980.
- Williams D., Naval Camouflage, 1914‑1945: A Complete Visual Reference, Naval Institute Press, 2001.