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Jugando a ser Dios: Cómo los rusos construyeron la bomba atómica más grande del mundo

Desde Hiroshima y Nagasaki, el mundo ha vivido varios momentos de holocausto nuclear, pero la humanidad sigue sin comprender plenamente el poder del átomo. La historia de la "bomba de coche" soviética lo ilustra a la perfección.

Durante la Guerra Fría, las armas nucleares se convirtieron en la máxima herramienta de intimidación. Los ensayos realizados por Estados Unidos y la URSS eran, en esencia, demostraciones de fuerza.

La Unión Soviética siempre buscó superar los límites tecnológicos y, en este caso, no fue la excepción.

Una fuerza increíblemente destructiva

Por encargo de Nikita Khrushchev, un equipo de científicos liderado por Yulia Chariton, Andrei Sakharov, Viktor Adamski, Yuri Babayev, Yuri Smirnov y Yuri Trutnev diseñó la bomba de hidrógeno más poderosa del planeta. Conocida como la "bomba de coche" (códigos AN602 o RDS‑220), se construyó en el complejo de Arzamas‑16, del Instituto de Investigación Experimental de Física.

La detonación de prueba, apodada "Iván", estaba prevista para el 30 de octubre de 1961, coincidiendo con el XXII Congreso del Partido Comunista de la URSS. La fecha no fue casual: el objetivo era un acto de propaganda que mostrara al Occidente la supuesta capacidad ilimitada del bloque soviético y reforzara la moral de sus aliados.

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Inicialmente Khrushchev solicitó una bomba de 100 megatones, pero las limitaciones logísticas hicieron inviable su construcción, transporte y detonación. Se optó, entonces, por una versión de 50 megatones, ya de por sí sin precedentes.

La bomba medía 8 m de largo, 2,1 m de diámetro y pesaba 27 toneladas. Su diseño minimizó la emisión de residuos radiactivos, lo que la convirtió en una de las armas nucleares más «limpias» jamás fabricadas.

El archipiélago de Nueva Tierra

El sitio elegido para la explosión fue el archipiélago de Nueva Tierra, ubicado en la zona circumpolar de la URSS. Un documental recientemente desclasificado por Rusia muestra los preparativos.

El dispositivo fue transportado en un bombardeador Tu‑95, acompañado por un avión de observación Tu‑16 equipado con instrumentos de medición y cámaras. Iván se dejó caer a 10 500 m de altura y detonó a 4 000 m sobre el suelo. La bola de fuego alcanzó casi 4 000 m de diámetro y la explosión fue visible a 900 km de distancia. La onda expansiva dio la vuelta al planeta tres veces.

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El terreno quedó aplanado, y las pequeñas islas del archipiélago se evaporaron. La columna de hongo atómico alcanzó los 60 km de altura y 40 km de diámetro, liberando una energía equivalente al 1 % de la radiación solar que llega a la superficie terrestre. Fue casi diez veces más poderosa que el total de los armamentos empleados en la Segunda Guerra Mundial.

Una bomba de semejante magnitud lanzada sobre Berlín podría haber puesto en riesgo a la mitad del continente europeo; si hubiera alcanzado una gran metrópolis estadounidense, millones habrían muerto al instante.

Lo más sorprendente es que la prueba fue exclusivamente de propaganda. En condiciones reales de combate, mover una carga de 27 toneladas, ya sea por tierra o por aire, resultaría prácticamente imposible. Sin embargo, el 30 de octubre de 1961 el mundo fue testigo del alcance de la megalomanía humana, y solo podemos imaginar a dónde habría conducido una escalada mayor de la Guerra Fría.

Bibliografía

  1. Maciej Zaremba, Car bomb explosion on the video revealed by the Russians. This is the biggest hydrogen bomb ever, Wprost, consultado el 2 de noviembre de 2020.
  2. Brandon Specktor, Russia declassifies footage of 'Tsar Bomba' - the most powerful nuclear bomb in history, Live Science, consultado el 1 de febrero de 2020.