«El verdadero estado de una nación se puede estimar por la condición de sus mujeres». – Charles Fourier
Contexto histórico
Los antiguos arios fundaron una sociedad patriarcal en la que la mujer gozaba de respeto y prestigio. Su papel era fundamental tanto en la familia como en la comunidad: era hija, esposa y madre, y constituía la base de la cultura aria.
Los dharmashastras arios describían a la mujer como poseedora de conocimiento, modestia, amor, fama y riqueza. Con el paso del tiempo, sin embargo, surgieron restricciones y tabúes que limitaron esa posición natural, hasta el punto de que la igualdad con el hombre se perdió y la mujer quedó subordinada.
Situación de la mujer en el período Rigvédico (c. 4000‑3000 a.C.)
Estatus social
En esta época, la familia no podía cumplir sus funciones económicas, sociales o religiosas sin la presencia de la mujer. Un hombre se consideraba incompleto sin una esposa (Bharya) y no podía realizar sacrificios si no la tenía. Los niños, esenciales para la continuidad del linaje, solo podían nacer cuando había tanto hombres como mujeres. Por eso, la mujer era descrita como la ‘Ardagini’ del hombre.
Las sacrificios védicos, el sistema de varnas y el de ashramas tenían a la mujer como fundamento. También era central en los Panch‑Mahāyajñas, en los ritos de Śrāddha, Bali y Havishyā. No existe en el Rigveda ninguna referencia que la sitúe en una posición inferior al hombre.
No había sistema de purdáh; la mujer podía salir libremente de su casa y participar en festividades sociales y religiosas sin restricción. Asistía a yagnas, asambleas y comités junto a los hombres.
Educación
Las mujeres recibían educación libremente. Algunas cantaban himnos del Rigveda en asambleas y se les menciona como eruditas. Entre ellas destacan Romāśa, Apāla, Urvāśī, Viśvadhāra, Sikta, Nibabri, Ghoṣā y Lopamūda.
Ceremonia de Upaniṣad
Al igual que los varones, a las niñas se les practicaba la ceremonia de Upaniṣad antes del Vidyārambha y se les enseñaba los Vedas bajo voto de celibato. Existían dos tipos de estudiantes femeninas: Sādyovadhū (aprendices que se casaban después de recibir los mantras) y Brahmavadinī (dedicadas toda la vida al estudio védico). Ejemplos notables son Vedavati, hija del sabio Kuśadhvaja, y la co‑educación de Atreyi con Luv‑Kush en el ashram de Valmiki.
Matrimonio
El matrimonio era un rito religioso obligatorio que permitía al hombre cumplir sus purushārthas con la ayuda de su esposa (‘dharmapatnī’). En la época védica la unión se celebraba después de la pubertad; con el tiempo la edad se modificó.
Estatus económico
Aunque hay excepciones, la mujer podía poseer bienes y, en ausencia de hijos varones, heredaba como primera sucesora. En algunos casos la hija tenía prioridad sobre un hijo adoptado.
Estatus político
No se registra ninguna emperatriz ni participación femenina en guerras durante el Rigveda.
Periodo Védico tardío (Atharvaveda, c. 1500‑1000 a.C.)
En el Atharvaveda aparecen expresiones de tristeza por el nacimiento de una hija, pero su educación y cuidado no fueron abandonados; la mujer seguía siendo una parte respetada del orden social.
Época épica (800‑600 a.C.)
Durante el período épico las mujeres conservaban respeto y libertad. Participaban en festividades y tenían roles destacados, como Sītā en el Ramayana y Draupadī en el Mahābhārata. Un hombre no podía realizar un yagya sin la presencia femenina; por ejemplo, Rama tuvo que colocar una estatua de Sītā en el Ashwamedha.
Bhīṣma aconseja a Yudhiṣṭhira que las mujeres, por su naturaleza, deben estar bajo la protección masculina, aunque también las describe como dignas de veneración.
Swayamvara y tipos de matrimonio
El swayamvara permitía a la joven elegir a su cónyuge. Se reconocían ocho tipos de matrimonio: Brahma‑vivāha, Deva‑vivāha, Ārṣa‑vivāha, Prajāpatya‑vivāha, Gāndharva‑vivāha, Āsura‑vivāha, Rakṣasa‑vivāha y Paishāc‑vivāha. Los cuatro primeros eran aceptados; los últimos, condenados.
Poligamia
Era práctica habitual que un hombre tuviera varias esposas (ej. Dasharatha con tres reinas). La poliandria era rara y solo se citan excepciones.
Costumbre del purdáh
En el Ramayana ya se alude a que Sītā no se cubría, pero en épocas posteriores la práctica del purdáh se generalizó.
Sati y viudez
El término “sati” aparece en el Ramayana, pero no era obligatorio; algunas reinas lo practicaron y otras no. En la época védica no había prohibición de matrimonio para viudas, aunque tras la era budista se impusieron restricciones y se promovió la abstinencia.
Divorcio
En los primeros textos védicos la mujer podía abandonar a su esposo, especialmente si éste era incapaz o inmoral. Con la llegada de los Dharmasūtras, el divorcio se volvió más restrictivo y solo se permitía en casos específicos.
Derechos patrimoniales
Desde los tiempos antiguos se discutía la participación de la mujer en la propiedad. El Mahābhārata indica que la hija debía recibir al menos la mitad de los bienes, en algunos casos la totalidad.