Sutra y posición de la mujer en la época de los Grihyasutras
Durante la redacción de los Grihyasutras (600‑400 a.C.) y los Smritis (300‑200 a.C.), la mujer era considerada bajo la tutela de algún hombre. La hija debía vivir bajo la protección del padre, la esposa bajo la del marido y la madre viuda bajo la del hijo. Por eso, en la literatura védica tardía, la posición de la hija se consideraba inferior a la del hijo, y la condición de la mujer se degradó.
Se decía que el hombre que comía con una mujer era deshonesto, mientras que la mujer que permanecía aprativadini (no confrontativa) era alabada. Su existencia independiente desapareció y se asumió el derecho del marido sobre su cuerpo. Manu estableció que la mujer debía estar siempre bajo la protección de un varón: primero del padre, luego del esposo y, en la vejez, del hijo.
Participación de la mujer en los sacrificios (Yagyas)
Al igual que en el período Rigvédico, en la fase védica tardía y en la era Sutra, las mujeres también realizaban sacrificios. Figuras como Sulabha, Gargi y Maitreyi gozaban de prestigio comparable al de los sabios védicos. En el debate organizado por el rey Janaka de Videha durante un yajña, Gargi sostuvo una argumentación brillante contra el sabio Yajnavalkya. Estos testimonios indican que, desde el Rigvédico hasta el Sutra, existía una adecuada organización para la educación femenina. Las mujeres dominaban diversas artes y, en algunos casos, practicaban la celibacia y recibían la ceremonia del Upanayana.
Deterioro del estatus femenino
Con la consolidación de la estructura social, los derechos de la mujer se restringieron. Cuando los arios entraron en contacto con pueblos no arios del Este, surgieron matrimonios mixtos, lo que introdujo a mujeres no arias en la sociedad.
Estas mujeres desconocían la música y la ética védicas, recitaban los mantras de forma corrupta y generaban temor de que los sacrificios quedaran contaminados. Por ello, para preservar la pureza de la literatura védica y garantizar la correcta realización de los yagyas, se establecieron normas que excluían a la mujer de los ritos.
Ceremonia del Upanayana femenino
En el período Smriti (200 a.C.‑300 d.C.) la ceremonia del Upanayana para la mujer quedó prácticamente obsoleta, aunque se mantenía como símbolo de ser Dwij al casarse. Manu (siglo II a.C.) ordenó el Upanayana de la niña, pero consideró al esposo su maestro, el matrimonio su propio Upanayana, y la vida doméstica su Ashraya. Los rituales diarios continuaron.
Los autores de los Smritis prohibieron la recitación de mantras védicos en el Upanayana de las niñas y, más tarde, les negaron el derecho a estudiar los Vedas y a efectuar sacrificios. La educación formal en gurukulas desapareció; la enseñanza quedó relegada al hogar, impartida por padres, hermanos y otros familiares.
Requisitos para el matrimonio femenino
En el período Smriti se evaluaban las capacidades físicas, intelectuales y de conducta de la futura esposa. El Manusmriti (siglo II a.C.) enumera una serie de características que descalificaban a una niña para el matrimonio: piel muy oscura, enfermedad crónica, incapacidad de hablar, ojos marrones, temperamento violento, rasgos masculinos, entre otros.
El comentario de Vigyaneshvara a la Yajnavalkya Smriti (siglo I‑III d.C.) – conocido como Mitakshara – establece tres cualidades esenciales en la mujer: (1) ser más joven que el esposo (yavisi); (2) no haber mantenido relaciones sexuales previas (ananyapurvika); y (3) ser apta para la maternidad (kanyasvabhava).
Práctica del matrimonio infantil
Los Grihyasutras prescribían el triratra‑yajna como parte del matrimonio: la pareja debía observar tres noches de ayuno, absteniéndose de alimentos con sal o alcalinos, durmiendo en el suelo y consumiendo solo leche, manteniendo la celibacidad.
Este ritual indica que los matrimonios se celebraban en la pubertad. Con el tiempo, la edad mínima para contraer matrimonio disminuyó, llegando a oscilar entre los 8 y 12 años, según los textos dhármicos posteriores.
Autores como Gautama y Parashara establecieron la práctica de la “donación de la hija” a los 12 años. Algunas interpretaciones del término Nagnika sitúan la edad nupcial entre 8 y 10 años.
Importancia del dote y el dinero en el matrimonio
El papel del dinero se hizo cada vez más relevante. En los matrimonios de tipo asura, los padres de la novia recibían una dote del novio; en los matrimonios brahmánicos y divinos, la familia de la novia la vestía abundantemente.
Derechos patrimoniales de la mujer
En la época Sutra, la sucesión femenina era generalmente rechazada, incluso en ausencia de hermanos varones. Apastamba prohibía que una hija heredara si no había hijo varón, destinando su patrimonio al culto religioso. Sólo en casos excepcionales, como el de Kautilya, la hija podía recibir una pequeña porción como heredera.
Con el tiempo, algunos legisladores aceptaron que la viuda sin volver a casarse o sin tener un hijo por niyoga pudiera participar en la herencia del esposo fallecido. Manu describió detalladamente las distintas fuentes de riqueza femenina: (1) donaciones de la madre, (2) del padre, (3) del hermano, (4) del marido, (5) dotes matrimoniales y (6) regalos posteriores al matrimonio. Sin embargo, la mujer no podía disponer de esos bienes sin el consentimiento del marido.
Yajnavalkya defendió que, en ausencia de hijo y viuda, la hija debía ser heredera, aunque algunos eruditos proponían que el nieto recibiera una cuarta parte. Teólogos como Katyayana y Bhoja no reconocían plenamente los derechos de la hija; sin embargo, Vishnu y Narada apoyaron la participación de la niña en la herencia, proponiendo que recibiera la misma parte que hubiera acumulado antes de casarse.
Educación femenina en el periodo puránico (época Gupta)
El periodo puránico (300‑600 d.C.), que coincide con la dinastía Gupta (275‑550 d.C.), distinguía dos tipos de educación femenina: espiritual y práctica.
Las Brahmavadinis recibían instrucción religiosa; entre ellas se mencionan figuras como la hermana de Brihaspati, Aparna, Ekaparna, Mena, Dharini, Sanati y Shatrupa. Algunas lograron sus objetivos mediante la penitencia, como Uma, Pivari y Dharmavrata.
Las mujeres con educación práctica dominaban las labores domésticas. Se les llamaba Duhita y sabían ordeñar vacas, hilar, tejer, coser y estaban versadas en las bellas artes.
Edad matrimonial después de la era Gupta
Tras el periodo Gupta, la edad de matrimonio de la niña siguió siendo baja, aunque aparecen referencias al Gandharva‑vivah (matrimonio por amor, a veces secreto), indicando cierta flexibilidad en la elección del cónyuge.
Situación de la mujer en la época de Harshavardhana
El reinado de Harshavardhana (606‑647 d.C.) marcó el declive de la educación femenina en familias comunes, aunque las élites continuaron fomentándola. Las mujeres de la aristocracia dominaban el prácit y el sánscrito, la poesía, la música, la danza, los instrumentos y la pintura.
El poeta de la corte, Bāṇ, alabó en el Harshacharita el florecimiento de las artes bajo el patrocinio real.
Situación de la mujer en el periodo pre‑medieval
Con la muerte de Harsha se inicia la era medieval y el predominio de los Rajputs. Los derechos de la mujer se restringieron aún más y se impusieron numerosas ataduras sociales.
Vigyaneshvara, citando a la concha, dictó que la mujer no debía salir de casa sin autorización, debía cubrirse, no caminar rápidamente, evitar conversaciones con hombres ajenos al médico familiar, no exhibir el ombligo, vestir hasta los talones, no reírse sin cubrirse la cara y no odiar a su marido ni a sus parientes. Además, se prohibía su asociación con rufianes, prostitutas, monjes, adivinos o cualquier persona de prácticas ocultas.
Educación femenina en el periodo pre‑medieval
Aunque limitadas, hubo mujeres notables que sobresalieron en poesía, literatura y artes. Bhāratī, esposa de Mandana Mishra, fue jueza en el famoso debate contra Shankara y dominó lógica, Mimāṃsā, Vedānta y literatura. Avanti Sundarī, esposa del poeta Rajasekhara, también destacó como poetisa y comentarista. Algunas mujeres llegaron a ejercer funciones de gobierno en ausencia de un gobernante masculino.
Matrimonio en el periodo pre‑medieval
El matrimonio infantil se intensificó, motivado por las invasiones extranjeras, especialmente islámicas. Los teólogos justificaron el matrimonio precoz como medio para preservar la pureza de la sangre arya y la virginidad femenina.