La polis griega Helike pudo ser la inspiración de la utopía que Platón describió como la Atlántida. Es una de las teorías más difundidas entre los especialistas.
Según muchos científicos, el prototipo de la Atlántida, mencionado por primera vez en los diálogos platónicos Timeo y Critias del siglo IV a.C., sería la propia Helike. Platón registró la historia de esta civilización perdida en el 360 a.C., apenas trece años después de la tragedia que acabó con sus habitantes.
Helike se situaba en la costa sur del golfo de Corinto, a unos 150 km al oeste de Atenas. En el siglo IV a.C. era una polis próspera y encabezaba las doce ciudades miembros de la primera Liga Aquea. Tenía colonias en Asia Menor, como Priene, y en el sur de Italia, como Sybaris.
La maldición de Poseidón
La zona donde estaba Helike sigue siendo una de las más sísmicas de Europa, con temblores registrados desde hace más de cuatro mil años. No es de extrañar que el dios del mar, Poseidón, fuera su deidad principal; su santuario rivalizaba con el oráculo de Delfos.
Todo cambió una noche de invierno en el 373 a.C. Cinco días antes del desastre, los habitantes observaron con asombro cómo ratones, serpientes y otros animales huían de la costa hacia las alturas. Esa misma noche aparecieron “columnas gigantes de fuego” en el cielo, presagio del terremoto y del posterior tsunami de diez metros de altura.
El agua cubrió la polis, sus alrededores y diez barcos espartanos atracados. Sólo se vieron las copas de los árboles del bosque del templo de Poseidón. La vecina polis de Boura y el templo de Apolo en Delfos también fueron destruidos. La catástrofe se atribuyó al propio señor de los mares.
De Eratóstenes sabemos que una estatua de Poseidón quedó sumergida en el “poros” (los antiguos interpretaron esa palabra como el golfo de Corinto). Pausanias y Ovidio mencionan restos de Helike todavía visibles bajo el agua.
Proyecto arqueológico Helike
En 1861 los arqueólogos hallaron una moneda de bronce con la cabeza de Poseidón proveniente de Helike, pero no pudieron avanzar más. Ese mismo año, 13 km de la costa quedaron bajo el agua a una profundidad de unos 2 metros, consecuencia del desastre.
Los verdaderos avances llegaron con el proyecto “Helike”, dirigido por Dora Katsonopoulou y puesto en marcha en 1988. En junio de 1995 se produjo un terremoto de magnitud 6,2 que cobró diez vidas en Aigio y dieciséis en Helike.
Steven Soter, del Museo Americano de Historia Natural, recopiló testimonios de fenómenos previos al sismo: un sonido similar a un viento rugiente sin movimiento de aire, “bólas de fuego” (luces sísmicas) en el cielo y ruidos de explosiones subterráneas.
En 2001 se descubrieron restos del período clásico que se extendían casi un kilómetro tierra adentro, incluida una muralla doblada hacia el mar. Los hallazgos confirmaron que se trataba de Helike, destruida en el 373 a.C. Entre los objetos hallados destacan fragmentos de cerámica, ídolos de terracota, una moneda de plata con Apolo coronado de laurel, y piezas datadas entre 2600 y 2300 a.C. También se constató que el primer asentamiento de la zona había sido sumergido alrededor del 2000 a.C.
Helike fue incluida por el World Monuments Fund en la lista de los 100 lugares más amenazados, principalmente por el riesgo de futuros terremotos.