Hace 44 años, un granjero de Emilcin, cerca de Opole Lubelskie, afirmó haber encontrado a seres de otro mundo. El caso, conocido como el "Roswell polaco", se ha convertido en el encuentro de tercer grado más famoso de Polonia. ¿Fue real o una elaborada farsa?
El 10 de mayo de 1978, Jan Wolski regresaba del campo cuando, entre los árboles, divisó dos figuras diminutas, de aproximadamente un metro y medio, con cabezas grandes, ojos alargados y pómulos marcados. Llevaban overoles negros con un círculo rojo en el pecho y, según Wolski, poseían membranas entre los dedos que describió como "aletas".
El avistamiento se consideró el más documentado de todos los incidentes OVNI en Polonia.
Los supuestos extraterrestres parecían campesinos de la época de la República Popular Polaca. Cuando Wolski pasó, los seres subieron a su carro como si quisieran que les diera un aventón. A pesar de su baja estatura, eran sorprendentemente pesados y su lenguaje, según él, sonaba "delgado y denso".
Encuentro de tercer grado
El carro avanzó hasta un claro donde Wolski vio una nave suspendida a cinco metros del suelo, con forma de autobús pequeño. Cuatro vórtices en cada esquina mantenían la nave en el aire.
El granjero fue invitado a subir mediante un ascensor levitante. Dentro, la atmósfera era fría y escasa; había aves tendidas en el suelo como en convulsiones. Otros dos seres estaban presentes. Wolski afirmó sentirse seguro y que los visitantes fueron amables.
Sin comprender su idioma, el agricultor comprendió que debía desvestirse. Los visitantes mostraron especial interés por su cinturón, lo observaron, lo desabrocharon y lo volvieron a abrochar. Luego lo examinaron con un dispositivo formado por pequeñas placas. Tras el examen, le ofrecieron una comida que describió como "parecida a carámbanos"; él la rechazó sin presiones.
Una vista del claro de Emilcin desde el norte, donde supuestamente la nave permanecía suspendida.
Al terminar, Wolski se despidió, se quitó la gorra y los extraterrestres inclinaron sus cabezas. El ascensor lo devolvió al suelo, donde su carro lo esperaba mientras la nave seguía flotando.
Al llegar a casa, el granjero corrió a contar lo ocurrido a su familia, describiendo a los "verdes". Sus familiares corrieron al prado y, según relataron, encontraron huellas de una extraña nave en el suelo.
El caso se difundió rápidamente. Un niño de 6 años, Adaś Popiołek, también aseguró haber visto una nave similar a un autobús en el cielo.
El "Cosmos" de la PRL
El sociólogo y ufólogo Zbigniew Blania‑Bolnar llegó a Emilcin, entrevistó a testigos y llevó a psicólogos para evaluar la veracidad de los testimonios. El doctor Ryszard Kietliński constató que Wolski no mostraba signos de enfermedad mental ni de mentira, lo mismo para el niño Adam Popiołek.
El caso alcanzó la televisión con el documental Emilcin – al borde del secreto y un cómic titulado Przybysze, dibujado por Grzegorz Rosiński, creador de Thorgal.
Blania‑Bolnar publicó dos libros sobre el suceso, convirtiéndose en una figura central de la ufología polaca. En 2005, la Fundación Nautilus erigió un monumento en el claro para conmemorar la aventura de Wolski.
Monumento UFO en Emilcin.
En 2013, el escritor e investigador de misterios de la Segunda Guerra Mundial, Bartosz Rdułtowski, revisó el caso y descubrió entrevistas de Blania‑Bolnar con los testigos. Propuso que el suceso era una farsa extremadamente sofisticada basada en hipnosis.
Hipnosis y recuerdos falsos
Rdułtowski sostiene que Witold Wawrzonek, colega de Blania‑Bolnar, había realizado previamente un experimento de hipnosis para implantar recuerdos falsos de encuentros OVNI. Tras ser hipnotizado sin su consentimiento, Wawrzonek habría quedado resentido y decidió vengarse creando un engaño en Emilcin.
Según su hipótesis, Wawrzonek contactó a Bolnar informándole del supuesto avistamiento, y ambos organizaron una escena para ridiculizar al rival. El granjero, supuestamente muy sugestionable, habría sido hipnotizado y convencido de que realmente había subido a la nave.
Rdułtowski cita correspondencia y testimonios que, aunque no prueban directamente la hipnosis, respaldan la posibilidad de manipulación mental. Asegura que, una vez que el caso ganó notoriedad, muchos especialistas (incluidos médicos) se involucraron, dificultando desmantelar la farsa sin dañar reputaciones.
Críticas y controversias
La teoría de Rdułtowski ha generado fuertes reacciones en la comunidad ufológica. La Fundación Nautilus entrevistó al hijo y a la esposa de Wawrzonek, quienes negaron rotundamente cualquier interés en la hipnosis. Además, la supuesta emisión televisiva del experimento nunca se encontró.
Blania‑Bolnar admitió que algunos detalles de la descripción de los extraterrestres (como las "aletas" entre los dedos y el círculo rojo) fueron inventados por él para crear una "trampa" destinada a detectar a los mentirosos que contaran historias de OVNI. Sin embargo, al hacerlo también minó la credibilidad del propio testigo principal, Wolski.
Otros investigadores, como Krzysztof Drozd, señalaron que Bolnar no investigó posibles helicópteros que podrían haber sobrevolado la zona, dejando una posible explicación convencional sin explorar.
Conclusión
El caso de Emilcin sigue siendo un punto de referencia en la ufología polaca, pero su veracidad permanece en duda. Entre la hipótesis de una visita extraterrestre, la manipulación mediante hipnosis y la posible confusión con helicópteros, la historia ilustra cómo la combinación de deseo de fama, rivalidades académicas y técnicas psicológicas puede crear un mito perdurable.