Alfonso “Al” Capone, apodado “El Carnicero” y símbolo del término “gángster”, sigue siendo uno de los criminales más notorios de la historia de EE. UU. Su figura ha inspirado innumerables biopics y libros que exploran los rincones más oscuros de su vida.
El último de ellos, estrenado el 12 de mayo en plataformas on‑demand, está dirigido por Josh Trank y protagonizado por el británico Tom Hardy, conocido por su papel en “Peaky Blinders”. La película, que inicialmente debía estrenarse en cines antes de la pandemia, ofrece una mirada profunda al auge y la caída de Capone durante la era de la Prohibición en Chicago (1920‑1933). Su declive comienza con la condena a 11 años de prisión en mayo de 1931 y culmina cuando, debilitado por la sífilis, muere a los 48 años.
Mudanza a Chicago y los inicios del crimen
Nacido el 17 de enero de 1899 en Brooklyn, Nueva York, Capone era el noveno de diez hijos. A los 14 años abandonó la escuela (según rumores, tras golpear a un maestro) y se involucró en pandillas. Tras mudarse a Chicago con su familia, su esposa y su hijo pequeño, se convirtió en el gángster número uno de EE. UU., amasando fortuna mediante contrabando de alcohol, prostitución, juego y evasión fiscal. Sobornó a la policía y contó con una guardia de mil hombres armados, lo que lo hacía prácticamente intocable… al menos hasta la Masacre de San Valentín.
Con la ayuda de su mentor Johnny Torrio, Capone consolidó su poder en Chicago a partir de 1920. La prohibición, la violencia y el tráfico de armas le generaron una fortuna estimada en 100 millones de dólares, controlando burdeles y locales de entretenimiento con la connivencia del alcalde de la ciudad.
La Masacre de San Valentín
El 14 de febrero de 1929 quedó grabado en la historia como uno de los crímenes más sangrientos de la época. Los hombres de Capone, disfrazados de policías, asaltaron un garaje y asesinaron a siete miembros de la banda de George “Bugs” Moran, su principal rival. Este atentado desencadenó una intensa persecución policial que, aunque inicialmente infructuosa, marcó el inicio del fin del imperio de Capone.
Caída y últimos años
En 1931 las investigaciones lograron reunir pruebas suficientes y, tras un proceso plagado de sobornos, Capone fue condenado a 11 años de prisión y a una multa de 50 000 dólares. Cumplió condena en prisiones de Atlanta y Alcatraz. En 1935 empezó a sufrir de sífilis avanzada, lo que le provocó paranoia y una capacidad mental comparable a la de un niño de 12 años.
Fue trasladado a un hospital en California y, en 1939, se le concedió la libertad bajo fianza por motivos de salud. Pasó sus últimos años en un sanatorio mental de Florida, donde falleció el 25 de enero de 1947 a los 48 años, víctima de problemas cardíacos y alucinaciones, entre ellas la constante invocación del nombre “Jimmy”, una de las víctimas de la masacre.