historia historica

El joven lobo del fascismo: ¿Por qué Mussolini ordenó fusilar a su yerno?

Juventud dorada

Galeazzo Ciano, conde de Cortellazzo, hijo del almirante Constanzo Ciano, se adentró en la política fascista en los años veinte. A los 19 años participó en la marcha sobre Roma y, a los 22, fue nombrado cónsul de Italia en Río de Janeiro, antes de servir en Beijing y Shanghái.

El joven lobo del fascismo: ¿Por qué Mussolini ordenó fusilar a su yerno?

En 1930 contrajo matrimonio con Edda Mussolini, la única hija de Benito Mussolini, lo que le valió el cargo de Ministro de Asuntos Exteriores a los 33 años.

Jugando a los soldados de juguete

Inicialmente apoyó la alianza con Hitler y las campañas de expansión, como la invasión a Etiopía (1935‑36), donde dirigió un escuadrón de bombarderos, y la ocupación de Albania y Grecia. Tras la derrota de Francia, empezó a distanciarse secretamente de la política nazi.

En 1942 intentó abrir negociaciones de paz con los Aliados, con la ayuda de la nobleza polaca Sapieha. En julio del año siguiente respaldó la moción de Dino Grandi para destituir a Mussolini en el Gran Consejo Fascista.

El joven lobo del fascismo: ¿Por qué Mussolini ordenó fusilar a su yerno?

El intento de suicidio

En la madrugada del 11 de enero de 1944, Ciano, recluido en la cárcel de Verona, intentó suicidarse con cianuro. La sustancia le había sido entregada por la agente del SS Hildegard Burkhardt Beetz, quien en realidad le dio una solución inocua de clorato de potasio. El veneno no actuó y Ciano quedó vivo para afrontar su destino.

Momento de la verdad

Alrededor de las nueve de la mañana, una comitiva de policías y oficiales alemanes trasladó a Ciano y a otros cuatro fascistas condenados (De Bono, Marinelli, Gottardi y Pareschi) al campo de tiro del fuerte Procolo, en la zona de la antigua Porta Catena.

El clima era frío y brumoso; la nieve se había convertido en una capa de escarcha que cubría el suelo.

Ejecución

Los condenados fueron sentados en sillas viejas frente a una trampa de balas. Cada uno fue atado a la espalda de su silla y alineado en dos filas a diez metros de distancia del pelotón.

Cuando el oficial a cargo, el mayor Nicola Furlotti, dio la orden de disparar, los primeros disparos de los fusiles Carcano fueron inexactos y no causaron heridas mortales. Ciano recibió varios impactos, pero permaneció consciente y gritó “¡Ayuda! ¡Ayuda!”.

Furlotti sacó una pistola y, a quemarropa, le disparó a Ciano en la sien, acabando con su vida. Los demás condenados fueron abatidos con tiros de pistola.

El joven lobo del fascismo: ¿Por qué Mussolini ordenó fusilar a su yerno?

Conclusión

La ejecución, descrita por el autor Włodzimierz Kalicki en su libro “It happened”, muestra el caos y la incompetencia que caracterizó el último acto del régimen fascista italiano.