1. Llega a tiempo
En Japón y en gran parte del Lejano Oriente, incluso un pequeño retraso se interpreta como una falta de respeto. El presidente polaco Lech Kaczyński perdió su cita con el emperador Akihito porque llegó tarde, y la reunión fue cancelada. Para evitar situaciones similares, planifique con antelación y respete los horarios establecidos.
Cancelar visitas programadas a último momento también se considera una ofensa. En 2013, el primer ministro húngaro Viktor Orbán cambió su vuelo a Bruselas en lugar de Pekín, lo que provocó el descontento de la autoridad china.
2. No vomites en la mesa del anfitrión
Una enfermedad grave es la única excusa aceptable para cancelar una reunión; incluso entonces puede percibirse como una falta de educación. Un caso famoso ocurrió en 1992, cuando el presidente estadounidense George H. W. Bush, enfermo de gastroenteritis, vomitó sobre el regazo del primer ministro japonés Kiichi Miyazawa durante una cena oficial.
El incidente fue difundido por los medios y se convirtió en una anécdota conocida como "Bushu‑suru".
3. Viste con sobriedad
En la mayoría de los países del Este asiático se prefiere la ropa en tonos neutros y oscuros. Un error de estilo se observó en 2002, cuando la primera ministra polaca Aleksandra Miller asistió a una audiencia con el emperador japonés usando un vestido rosa con palabras como "romance" y "sexy". La elección de colores y mensajes llamó la atención de forma poco apropiada.
En China, también es importante evitar detalles como mostrar banderas de otros países en el calzado, como hizo el presidente estadounidense George H. W. Bush durante una visita a Pekín.
4. Saluda con la etiqueta adecuada
El contacto físico excesivo está mal visto. En Corea del Sur, estrechar la mano con la otra mano en el bolsillo se consideró una falta de respeto durante el saludo del presidente surcoreano Park Geun‑hye en 2013.
Incluso acciones aparentemente inocentes, como masticar chicle en presencia de un líder chino, pueden ser interpretadas como una falta de educación.
5. Cuida la presentación de la tarjeta de presentación
En China la tarjeta de presentación es un elemento ceremonial. Se debe ofrecer con ambas manos y recibirla con una ligera inclinación. Ignorar este protocolo puede ser percibido como desdén.
6. No toques a la esposa del anfitrión
Durante la cumbre APEC en Beijing, el presidente ruso Vladimir Putin intentó ayudar a la primera dama china Peng Liyuan ofreciéndole su bufanda. La mujer la devolvió inmediatamente al personal, ya que tocar a la esposa de un líder se considera una falta de etiqueta.
7. Piensa antes de hablar
Los errores de traducción pueden generar situaciones embarazosas. El ex primer ministro australiano Kevin Rudd, tras años de estudio del mandarín, dijo una vez que "China y Australia disfrutan de orgasmos simultáneos", una frase claramente inapropiada.
Otros ejemplos incluyen comparaciones culturales equivocadas, como la que hizo el presidente polaco Lech Wałęsa sobre los comunistas y los rábanos, que fue corregida por su traductor.
8. No confundas a chinos y japoneses
Aunque para algunos países pueden parecer similares, China y Japón tienen identidades y sensibilidades distintas. Un error diplomático ocurrió cuando el presidente francés François Hollande se dirigió a "el pueblo chino" durante una visita a Tokio; la confusión solo se resolvió gracias a la intervención del intérprete.
9. Evita símbolos con connotaciones históricas
El 11 de noviembre, día del Armisticio, el primer ministro británico David Cameron colocó amapolas en los solapas de su chaqueta durante una visita a China. Los chinos interpretaron el gesto como una referencia a las Guerras del Opio, lo que generó una reacción negativa.
10. Regalos: cuidado con los números y la simbología
En la cultura china los regalos deben evitar pares, ya que el número dos se asocia con la separación. Los relojes también están prohibidos porque simbolizan el fin de la vida del destinatario. Un caso reciente involucró a la baronesa británica Susan Kramer, que ofreció un reloj al alcalde de Taipei, provocando incomodidad.
Conclusión
Antes de viajar al Lejano Oriente, infórmese sobre las diferencias culturales y consulte a diplomáticos experimentados. Un pequeño gesto malinterpretado puede convertirse en un escándalo, pero con la preparación adecuada se pueden evitar los errores más comunes.
Fuentes
Bibliografía básica: Łukasz Walewski, Say hello to the Queen. Blunders, bloopers, faux pas and other stories, Ed. SQN 2015.
Bibliografía secundaria:
- Kim Munhak, Koreans, Chinese, Japanese, Ed. Oriental Flowers 2010.
- Katarzyna Pawłowska‑Salińska, The perfectionists are most afraid to speak, entrevista con Dr. Witold Skowroński, 29‑oct‑2015.
- J. C. Yang, Xenophob's Handbook: The Chinese, Ed. Adamantan 2011.