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¿Quieres ahorrar combustible y vencer al smog? Aprende de nuestras bisabuelas

Una situación extrema

El smog en Cracovia se ha vuelto tan denso que ni siquiera el dragón de Wawel puede atravesarlo. Respirar en la ciudad es casi imposible, y la única solución es apretar el cinturón y, de paso, buscar formas de reducir la contaminación.

El hallazgo de un tesoro familiar

Cuando Magda, periodista de la campaña «Ocupación desde la cocina», me contactó, no imaginaba lo que encontraría. Ania, una amable mujer de Varsovia, llamó a la redacción del periódico y, al saber de mi interés por la gastronomía de guerra, me envió una pieza única: cuatro páginas manuscritas a máquina con recetas de "platos de guerra en una sola olla para 5 personas", elaboradas por la Junta Directiva de la Asociación de las Damas del Hogar. Cada hoja está salpicada de anotaciones personales de la tía Ania, escritas con una caligrafía cuidadosa.

Descubrimiento del “dogotownik”

Entre los documentos, un dibujo llamó mi atención. En mi libro Ocupación desde la cocina señalé que conseguir combustible era uno de los problemas básicos del día a día. Para ahorrar, muchas familias construyeron un horno casero llamado dogotownik. La ilustración proviene de la guía «No tire su dinero por la ventana», destinada a las amas de casa.

¿Quieres ahorrar combustible y vencer al smog? Aprende de nuestras bisabuelas

El manual describe dos tipos de calderas y, junto a la nota de la tía Ania, incluye las instrucciones detalladas:

En una caja de madera colocar un fondo de heno, astillas o papel arrugado de 10‑15 cm de espesor; situar las ollas a 6 cm de distancia y cerrar los laterales. Después retirar las ollas, insertar cilindros de cartón y cubrir con una manta, colocando encima ollas de aluminio calientes y una caja de ropa.

¿Cómo funciona y por qué ahorra combustible?

Cuando el combustible escaseaba, usar el exceso para cocinar se consideraba un despilfarro. El truco consistía en colocar una olla caliente dentro del dispositivo y dejarla reposar bajo una tapa aislante. El calor se conservaba durante mucho tiempo, permitiendo que la comida se mantuviera tibia para los miembros de la familia que regresaban a casa.

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Esta técnica, descrita en el libro de Aleksandra Zaprutko‑Janicka Ocupación desde la cocina, funciona de manera similar a la tradicional práctica de cocinar alforfón bajo una colcha: el calor se mantiene y se libera lentamente.

El ahorro de combustible era considerable, especialmente fuera de la temporada de calefacción. Hoy, con las facturas de gas y electricidad cada vez más altas, una versión moderna de este horno casero podría ser una solución económica y ecológica, aunque requiere algo de trabajo y práctica.