Debilidades del ejército anglosajón
Escasa caballería: La mayor parte de las fuerzas anglosajonas estaba compuesta por infantería, lo que les dejó en desventaja frente a la poderosa caballería normanda.
Protección ligera: Los soldados anglosajones llevaban armaduras poco gruesas, lo que los hacía vulnerables a las flechas y lanzas de los normandos.
Tácticas limitadas: Luchaban en formaciones densas y estáticas, facilitando que los arqueros y la caballería normanda los alcanzaran con facilidad.
Falta de disciplina: La cohesión y el control del ejército anglosajón eran menores que los de sus adversarios, aumentando la probabilidad de que rompieran filas y huyeran bajo presión.
Debilidades del ejército normando
Menor número de combatientes: A diferencia de los anglosajones, los normandos estaban ligeramente superados en número, lo que podría haberles restado ventaja táctica.
Terreno desconocido: La batalla se libró en un escenario que los normandos no dominaban, lo que les obligó a adaptarse rápidamente a la geografía local.
Fatiga: Tras una larga marcha hasta Hastings, las tropas normandas estaban cansadas, lo que pudo afectar su rendimiento en los momentos críticos del combate.