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Junkers en llamas: la resistencia del Ejército Nacional contra la Luftwaffe

La Luftwaffe sembraba terror entre las fuerzas aéreas aliadas. El Ejército Nacional no disponía de armas que pudieran enfrentar a la aviación alemana, pero logró sabotearla con ingenio.

Las unidades del Ejército Nacional, al carecer de armamento antiaéreo, no representaban una amenaza directa para la Luftwaffe. Sin embargo, la destrucción de aviones en aeródromos y pistas de aterrizaje exigía equipos adecuados y conllevaba un gran riesgo.

Aunque las posibilidades eran limitadas, el Ejército Nacional realizó varias acciones de este tipo en distintos territorios de la Polonia ocupada.

Junkers en llamas: la resistencia del Ejército Nacional contra la Luftwaffe

Incendio de un Junkers Ju 52.

Durante la noche del 3 al 4 de mayo de 1944, soldados de la unidad especial del Kedyw KG AK, bajo el nombre clave “Sawicz” y comandados por el subteniente piloto Aleksander Wąsowicz, alias “Spada”, incendiaron cinco aviones alemanes en el aeropuerto de Bielany, en Varsovia.

Plan meticuloso

El aeropuerto de Bielany, concebido originalmente como aeropuerto deportivo en 1938, se extendía desde la actual calle Lindego y la calle Kasprowicz hasta casi el Vístula y el bosque de Młociński. Durante la ocupación fue ampliado por los alemanes, albergando periódicamente a cuatro escuadrones de reconocimiento de la Luftwaffe y sirviendo como base de suministro de armas y material al frente oriental.

Junkers en llamas: la resistencia del Ejército Nacional contra la Luftwaffe

En la foto se muestra un Junkers Ju 52/3m G14e del Museo de la Aviación Polaco en Cracovia, similar a los que operaban en Bielany en 1944.

Desde mediados de 1943, el Ejército Nacional planificó una acción de sabotaje en el aeropuerto. El impulsor de la operación fue el capitán Jan Kajus Andrzejewski, alias “Jan”, comandante de la unidad especial del Kedyw. La inspección del área reveló la presencia de varios transportes alemanes Ju‑52 cargados con material para las tropas del Este, lo que motivó el ataque.

En primavera de 1944 el plan estuvo listo. La unidad “Osjan”, ahora bajo el mando del teniente Julian Barkas, alias “Sawicz”, se encargó de la ejecución. La planificación quedó a cargo de dos subalternos de Sawicz: el subteniente piloto Aleksander Wąsowicz, “Spada”, y el subteniente Jerzy Zaufall, “Oliwa”. Cada uno diseñó una propuesta de ataque; al final se combinaron ambas.

El poder de la cooperación

La acción sirvió como examen para Wąsowicz, quien tomó el mando, con Zaufall como su adjunto. El 3 de mayo de 1944, alrededor de las 21:00, en el sótano de una casa sin terminar en la intersección de la calle Kasprowicz y la avenida Reunificación, se reunió un grupo de 18 soldados para recibir el briefing.

Tras la reunión, el grupo se dirigió a Bielany, aproximándose al aeródromo desde el cementerio de Wawrzyszewo Stary, la zona menos vigilada según la información previa. Los combatientes cruzaron la valla cortando la red.

Se emplearon cargas de explosivo plástico con fusible de pólvora. Diez hombres participaron en la colocación, dos por avión. Cada pareja subía a la ala del Junkers, colocaba la carga y dejaba caer el fusible para que detonara desde el suelo. El segundo integrante informaba al comandante que el objetivo estaba listo.

Alemanes desconcertados

Cuando los cinco pares reportaron haber completado la tarea, Wąsowicz dio una señal sonora y activó los fusibles. Tras unos momentos, se escucharon explosiones intermitentes que incendiaron los aviones. Al mismo tiempo, una patrulla alemana los descubrió por la luz de los fuegos y respondió con disparos.

Los saboteadores se retiraron sin bajas graves; sólo uno resultó herido por un disparo sin consecuencias graves.

Junkers en llamas: la resistencia del Ejército Nacional contra la Luftwaffe

Los protagonistas de la acción fueron Aleksander Wąsowicz “Spad”, Jan Kajus Andrzejewski “Jan” y Jerzy Zaufall “Oliwa”. La foto proviene del libro “AK 75. Acciones valientes del Ejército Nacional”.

Como resultado, los cinco aviones explotaron y se incendiaron, y tres más resultaron dañados parcialmente. Por su valentía, “Spad” fue ascendido a subteniente y recibió la Cruz de Valor; los demás participantes también fueron condecorados.

Los alemanes quedaron perplejos ante la destrucción. Inicialmente atribuyeron los estallidos a bombardeos soviéticos. Según relata Władysław Bartoszewski:

“Varias cohetes de colores subieron al cielo. Después sonó la sirena en Okęcie y pronto se escucharon alarmas por toda la ciudad. Los cañones antiaéreos y los reflectores iluminaron el cielo en busca de aviones enemigos.”

Junkers en llamas: la resistencia del Ejército Nacional contra la Luftwaffe

En Wawrzyszew se erigió un monumento que conmemora la acción. La placa indica: “Desde este lugar, en la noche del 3 de mayo de 1944, una escuadrilla del Ejército Nacional OSJAN atacó el aeropuerto militar alemán.” La imagen procede del mismo libro.

Tras investigar, los servicios de seguridad alemanes concluyeron que el sabotaje había sido obra de la resistencia polaca. Según Tomasz Strzembosz, cuatro casas en Wawrzyszew fueron incendiadas y, en el bosque cercano a Łomianki, los alemanes ejecutaron a ocho hombres arrestados.

¿Una doble acción o un simple error?

El 18 de mayo, el “Biuletyn Informacyjny” informó: “En Varsovia, en la noche del 3 al 4 de mayo de 1944, nuestras tropas realizaron una acción en el aeropuerto de Bielany, destruyendo 5 aviones de transporte (Junkers de tres motores) y dañando 3 más. El incendio se prolongó varias horas.”

No obstante, un informe de la policía alemana del 4 de mayo de 1944 dice: “A las 00:05 dos hombres desconocidos colocaron un explosivo bajo el motor de un Ju‑52 de tres motores estacionado en el aeropuerto de Okęcie. La explosión destruyó por completo el avión. El aeropuerto estaba custodiado por dos puestos de control que avistaron a dos personas huyendo.”

¿Se trató de dos acciones simultáneas o de un error en la identificación de los aeropuertos? La respuesta sigue sin estar clara.