La prostitución en la Antigüedad
En la antigua Roma, la figura de la prostituta tenía rasgos distintivos que la separaban del resto de las mujeres.
¿Cómo se presentaba?
Una de sus señas de identidad era el color rojo del cabello. Muchas optaban por teñir su pelo o llevar una peluca rojiza, lo que les valió el apodo de rufa, literalmente “roja”.
¿Qué vestía?
En cuanto a la indumentaria, la mayoría de las rameras del Capitolio se limitaba a una túnica sencilla, sin llevar la stola que era típica de las mujeres respetables.
Esta combinación de pelo rojo y vestimenta mínima servía como señal clara de su profesión en la sociedad romana.