Una tragedia inesperada bajo el agua
La tripulación del submarino alemán U‑1206 tuvo una de esas rachas de mala suerte que parecen sacadas de una novela. Durante su primer patrullaje de combate, un fallo en el moderno inodoro de alta presión provocó una inundación que terminó con el hundimiento del barco.
Vida a bordo de un U‑boat en la Segunda Guerra Mundial
Servir en un submarino alemán durante la guerra era una tarea penosa: humedad constante, espacios estrechos que impedían estirarse, olores nauseabundos, escasez de aire fresco y alimentos a menudo cubiertos de moho. Los largos viajes de combate, a veces de varias semanas, mantenían a los marineros sin ver la luz del sol.
En la primera fase del conflicto, los U‑boats disfrutaban de la iniciativa y hundían buques aliados sin dificultad. Pero a partir de 1943 la situación se invirtió. Los Aliados descifraron los códigos Enigma, emplearon radar, radio‑localización (Huff‑Duff) y sonar (ASDIC). Además, los británicos equiparon sus embarcaciones con lanzadores tipo "Hedgehog" capaces de disparar decenas de cargas de profundidad contra los submarinos.
Ante esta presión, los comandantes alemanes comprendieron que la mejor forma de sobrevivir era permanecer bajo el agua el mayor tiempo posible, preferiblemente a gran profundidad.
Lanzador Hedgehog en el HMS Westcott, 1945
Baños bajo el agua y en la superficie
Los U‑boats de la época no eran submarinos modernos. Aunque podían sumergirse y desplazarse bajo el agua a baja velocidad, necesitaban salir a la superficie cada varias horas para recargar baterías y ventilar la nave. El ascenso a la superficie era casi una celebración: los marineros podían fumar, conversar y, sobre todo, respirar aire fresco, algo vital dada la mezcla de olores que impregnaba el interior: sudor, aceite, combustible, comida en mal estado y, a menudo, cloro de las baterías defectuosas.
En el interior del submarino flotaba una amalgama de olores: el sudor de decenas de tripulantes, el perfume del aceite y el gas de escape, la comida en descomposición y, por supuesto, el hedor del inodoro.
El U‑1206 contaba con sólo dos letrinas diminutas. La del popa servía mayormente como almacén de alimentos; sólo cuando el suministro escaseaba se limpiaba para su uso. Así, la mayor parte del tiempo, la tripulación de unos 50 hombres disponía de una única letrina, complementada con cubos colocados en cada compartimento como “baños de emergencia”.
El uso de estos cubos era delicado. Si se derramaba su contenido, el desastre se extendía rápidamente. Hans‑Rudolf Rosing, del FdU West, recordó que bajo el agua estaba prohibido usar la letrina por debajo de los 25 m, porque la presión externa podía forzar el retorno de los desechos con gran fuerza.
El U‑1206 y su inodoro de alta presión
El U‑1206 zarpó en su primer patrullaje el 6 de abril de 1945. Era un submarino Tipo VIIc, una versión modernizada del famoso Tipo VII, apodado "el caballo de trabajo de Hitler". Entre sus innovaciones estaban los snorkeles, que permitían operar el motor de combustión interna bajo el agua con sólo la boquilla de aire sobresaliendo, y un inodoro de alta presión, considerado la cúspide de la tecnología alemana.
Este inodoro expulsaba los desechos al exterior mediante aire comprimido, incluso a gran profundidad. Por su complejidad, se asignó a un tripulante especialmente entrenado, apodado de mala gana "Scheisse‑Mann" (hombre de mierda).
El fatídico día del 14 de abril de 1945
Ese 14 de abril, a 60 m de profundidad y a unos 15 km de la costa escocesa, el capitán Karl‑Adolf Schlitt decidió usar el inodoro. Creyó que podía operarlo sin la ayuda del "Scheisse‑Mann". Al abrir las válvulas en el orden equivocado, el mar invadió la nave junto con los desechos del inodoro.
\nEl agua salada inundó el banco de baterías cercano, provocando una reacción química que liberó cloro tóxico. Ante el peligro de intoxicación, el capitán ordenó una emergencia de ascenso.
U‑1206 emergiendo después del fallo del inodoro
Al romper la superficie, la nave fue avistada por aviones de la RAF que patrullaban la zona. Los aviones atacaron con fuego de ametralladoras y bombas, impidiendo que el submarino se sumergiera nuevamente. Con gas de cloro filtrándose y daños estructurales, el capitán ordenó el abandono y el hundimiento del buque.
46 tripulantes lograron abordar los botes salvavidas y fueron capturados. Tres murieron por sus heridas: Karl Koren, Hans Berkhauer y Emil Kupper. Schlitt sobrevivió; falleció el 7 de abril de 2009 a los 90 años, siempre manteniendo que él no había manipulado las válvulas del inodoro.
Existe otra versión que indica que Schlitt sí intervino en las válvulas, pero que el "Scheisse‑Mann", nervioso, abrió la válvula equivocada, aspirando agua en lugar de expulsar los desechos. Sea cual sea la verdad, el inodoro fue el responsable del hundimiento.
Destino del naufragio
El U‑1206 nunca logró éxitos de combate. Su casco fue descubierto en los años 70 durante la construcción de un oleoducto offshore de BP y, en 2012, buzos lo localizaron a 70 m de profundidad. La anécdota del inodoro que hunde un submarino sigue siendo citada como advertencia para los marineros novatos que no prestan atención a los entrenamientos teóricos.
Bibliografía
- Paterson, U‑boot: La vida cotidiana en un submarino alemán durante la Segunda Guerra Mundial, Editorial Carta Blanca.
- Blair, La guerra de los U‑boat de Hitler: 1942‑1945, Editorial Magnum.
- Perepeczko, U‑boats de la Segunda Guerra Mundial, Instituto Editorial Erica.