Calígula es recordado como un tirano extravagante y loco, pero pocos conocen uno de sus mayores caprichos: los palacios flotantes.
“Sobrecargó a los despilfarros con una magnitud sin precedentes. Inventó nuevos baños, platos y banquetes insólitos, se bañaba en fragancias calientes y frías, bebía perlas disueltas en vinagre y servía panes y bocados de oro a sus invitados…”, escribió el historiador romano Suetonio sobre el emperador. No obstante, esas extravagancias no eran nada comparado con los palacios flotantes, enormes embarcaciones que, según sus crónicas, podrían haber eclipsado al Titanic en lujo.
Un nuevo comienzo
Tras los años de purgas bajo Tiberio, en el 37 d.C. Roma recibió a Gayo César, conocido como Calígula, hijo de Germánico. Criado entre legionarios en el Rin, llegó a la capital con una ovación popular. La expectativa era que su gobierno fuera más suave que el de su predecesor.
Sin embargo, la vida de Calígula estuvo marcada por tragedias familiares: su madre Agripina y varios hermanos fueron víctimas de conspiraciones y ejecuciones ordenadas por Tiberio. El joven quedó atrapado como prisionero en la isla de Capri bajo la vigilancia del emperador.
Primeras reformas
Al ascender al trono, Calígula introdujo medidas populares: abolió impuestos como la venta, hizo públicas las cuentas del Estado, duplicó el pago a los pretorianos y anuló los juicios políticos, permitiendo el regreso de exiliados. Además, organizó espectáculos circenses que conquistaron al pueblo.
Todo parecía mejorar, hasta que una enfermedad misteriosa lo afectó durante varios meses, cambiando drásticamente su comportamiento.
Desvaríos y crueldad
Tras recuperarse, el emperador mostró signos de locura (o de deliberada tiranía). Algunas teorías apuntan a epilepsia, otras a un deseo de poder desmesurado. Sus actos incluyeron:
- Intentar nombrar cónsul a su caballo Incitatus.
- Reinstaurar los juicios por traición y ejecutar a inocentes.
- Ordenar ejecuciones lentas, diciendo a sus verdugos: "Mátalo de modo que sienta que está muriendo" (Suetonio).
- Presunta relación sexual con sus hermanas y abuso de mujeres de familias nobles.
En política exterior, lanzó dos costosas campañas: una en Germania que culminó con el cruce del Rin y otra fallida contra las Islas Británicas, que solo logró el rescate de un príncipe británico y la captura de conchas que llamó "botín del océano".
Finanzas en ruinas
Los derroches de Calígula agotaron la tesorería romana. Para financiar sus proyectos, impuso impuestos ocultos y confiscó propiedades de las familias más ricas. Entre sus extravagancias constructivas estaban:
- Un puente que unía el Palatino con el Capitolio para acceder rápidamente al templo de Júpiter.
- Un puente flotante de 3 km de longitud sobre la bahía de Nápoles, cuya construcción habría desviado 2 000 barcos mercantes, provocando escasez de granos y hambruna en Roma.
Los palacios flotantes
El proyecto más asombroso fueron los llamados palacios flotantes, galeras de diez filas construidas bajo sus órdenes. Suetonio describe su opulencia: proas engastadas con piedras preciosas, velas multicolores, baños termales, pórticos, comedores, viñedos y frutales, todo mientras navegaban por la costa de Campania.
Tras la muerte de Calígula, la mayoría de estas embarcaciones desaparecieron, probablemente destruidas por la damnatio memoriae o quemadas en sus famosas orgías.
Redescubrimiento en el lago Nemi
En la Edad Media pescadores del lago Nemi, sagrado a Diana, hallaron una enorme estructura de madera bajo sus aguas. Los intentos de rescate fueron limitados hasta que, en la década de 1920, Benito Mussolini ordenó drenar el lago y recuperar los restos de dos embarcaciones.
Los hallazgos confirmaron la descripción de Suetonio: cada nave medía más de 70 m de largo y 25 m de ancho, con salones decorados en bronce, mármol, mosaicos, azulejos dorados y tuberías de plomo firmadas por el propio emperador. Se encontraron también bombas de pistón, rodamientos y sistemas de calefacción por suelo radiante, tecnologías que superaban incluso al Titanic.
Destrucción y legado
Durante la Segunda Guerra Mundial, el museo que albergaba los restos fue incendiado, destruyendo las embarcaciones. Solo algunos artefactos sobrevivieron, como una tabla de madera convertida en mesa de café que apareció en una subasta en 2017. Actualmente, arqueólogos siguen explorando el lago Nemi en busca de un posible tercer palacio.
Bibliografía
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- Suetonio, Lives of the Caesars, J. Niemirska‑Pliszczyńska, vol. 2, Wrocław 2004.