El MiG‑23 que cruzó Europa sin piloto
El caso más famoso de un avión que siguió volando tras la salida del piloto ocurrió el 4 de julio de 1989, cuando un MiG‑23 despegó de la base rusa de Bagicz, cerca de Kołobrzeg. El coronel Nikolai Skuridin notó que el motor perdía empuje y, al no poder reactivar el postcombustor, decidió eyectarse al mar. Creyó que su caza se había estrellado, pero el avión recuperó potencia, alcanzó los 700 km/h y siguió rumbo oeste, sobrevolando la RDA, Alemania Occidental y los Países Bajos hasta llegar a Bélgica.
Los cazas estadounidenses lo interceptaron, pero no lo derribaron para evitar que los restos cayeran sobre zonas pobladas. En Bélgica el combustible se agotó y el MiG se estrelló cerca de Kortrijk, provocando la muerte de un joven de 19 años. El avión estuvo sin piloto durante más de 69 minutos.
Un Su‑35S que casi cruza el Pacífico solo
El 31 de julio de 2023 un Su‑35S ruso sufrió una falla mecánica y su piloto se eyectó. Según los informes, el caza habría podido volar sin tripulación alrededor de 300 km antes de caer al mar de Ojotsk, frente a la costa de Sajalín.
Lublin R‑XIV: el avión polaco que aterrizó solo
En 1931 el ingeniero Jerzy Rudlicki modificó un prototipo Lublin R‑XIV para mejorar su manejo. Durante una prueba, el piloto Jerzy Kossowski perdió el control cuando la barra de dirección se rompió. Se eyectó y el avión, sin piloto, siguió volando y aterrizó suavemente en un campo.
Rudlicki, quien había creado el primer tren de aterrizaje retráctil de Polonia y la famosa “cola mariposa”, decidió renombrar la aeronave como RXIII y la serie entró en producción, sirviendo a escuadrones de enlace y observación.
Aterrizaje simultáneo de dos Avro Anson en Australia
El 29 de septiembre de 1940, dos Avro Anson de entrenamiento chocaron en el aire cerca de Brocklesby, Nueva Gales del Sur. El Anson superior, pilotado por Leonard Graham Fuller, siguió volando mientras el inferior quedó sin piloto.
Fuller, al percatarse de que ambos aviones permanecían en el aire y que los motores del segundo aún funcionaban, tomó la decisión de intentar un aterrizaje doble. Dirigió ambas aeronaves sobre una zona de pastizales y logró que los dos aviones descendieran en forma de “pilón” y se detuvieran tras recorrer unos 200 m.
Tras reparaciones, los dos Anson volvieron al servicio; el superior como avión de entrenamiento y el inferior como unidad de apoyo técnico. Todos los tripulantes sobrevivieron, aunque Fuller falleció en 1944 tras colisionar con un autobús mientras montaba en bicicleta.
Sistema Mistel: un piloto, dos aviones
Los “Mistel” (también llamados “piggyback”) fueron una arma secreta del Tercer Reich que combinaba un bombardero sin tripulación, cargado con una enorme carga explosiva, y un caza sobre él que guiaba el conjunto hasta el objetivo. El piloto del caza se acercaba al objetivo, se desacoplaba y dirigía remotamente el bombardero hasta impactar buques, puentes y otras infraestructuras, sobre todo en los ríos Oder y Neisse.
Aunque se fabricaron alrededor de 250 unidades en distintas versiones, los Mistel no lograron el éxito esperado.