historia historica

Messerschmitt Me‑163 Komet: el avión más rápido de la Segunda Guerra Mundial

Witold Aleksander Herbst, piloto del Escuadrón 303, recordó que al escoltar una escuadrilla de bombarderos estadounidenses B‑17 de cuatro motores en 1944, vio un avión diminuto que subía a gran velocidad. Tenía que ser valiente: atacó a 250 Fortresses solo, protegido por cientos de cazas. «El "Tipo Misterioso" alcanzaba una velocidad que ni siquiera podía imaginar», admitió Herbst.

El avión que atacó era el caza cohete Messerschmitt Me‑163 "Komet", con una velocidad máxima de 950 km/h. En 1941, el piloto Heini Dittmar superó esa cifra con un prototipo propulsado por un motor Walter HWK R.II, alcanzando casi 1 004 km/h en un avión de menos de seis metros de longitud.

El Spitfire de Herbst, que él mismo atribuye al probable derribo del Komet, solo podía alcanzar entre 652 y 658 km/h.

Los jets antes de la guerra

Tras la derrota de la Primera Guerra Mundial y la supresión de la aviación militar, Alemania reconstruyó rápidamente una fuerza aérea potente. No solo desarrolló cazas y bombarderos modernos, sino que también impulsó proyectos visionarios.

Así, el primer avión a reacción, el Heinkel He‑178, se presentó en julio de 1939; su vuelo oficial tuvo lugar el 27 de agosto de 1939, antes de que el acorazado "Schleswig‑Holstein" disparara en Westerplatte.

Messerschmitt Me‑163 Komet: el avión más rápido de la Segunda Guerra Mundial

Ese mismo año Heinkel mostró el primer avión cohete, el He‑176, que voló el 20 de junio de 1939 alcanzando 750 km/h. En comparación, el caza polaco PZL P11c llegaba a 375 km/h y el alemán Messerschmitt Bf‑109D a 499 km/h.

Un caza que superó a los modelos en serie

Los proyectos He‑178 y He‑176 fueron ignorados por la autoridad, pero Heinkel continuó y transformó el He‑178 en el He‑180, que a su vez dio origen al He‑280 (primer vuelo en abril de 1941). Aunque nunca se produjo en serie, este avión presentaba:

  • Propulsión a reacción
  • Asiento catapulta para el piloto
  • Tren de aterrizaje delantero con rueda
  • Velocidad máxima de 900 km/h, techo operativo de 11 500 m y alcance de 650 km
  • Armamento de tres cañones de 20 mm (se proyectó una versión de seis)

Una demostración práctica contra un Fw‑190 mostró su superioridad de velocidad, pero el proyecto fue enterrado por Ernst Udet, jefe de la Oficina Técnica del Reich, que prefirió diseños más convencionales.

Messerschmitt Me‑163 Komet: el avión más rápido de la Segunda Guerra Mundial

El rival, el Messerschmitt Me‑262, se convirtió en el primer jet de combate en 1944, con 872 km/h y cuatro cañones, pero llegó demasiado tarde y en cantidades insuficientes.

El Me‑163 Komet: el caza cohete

El avión más rápido que vio la luz fue el Me‑163 Komet, que entró en combate en julio de 1944. Su primera unidad operativa, el 16.º Departamento Experimental, se instaló en el aeropuerto actual de Katowice‑Pyrzowice.

Diseñado para interceptar bombardeos y atacar a los aviones aliados en un solo pase fulminante, el Komet no podía maniobrar con escoltas ni perder velocidad para seguir a un bombardero. El piloto tenía una única oportunidad: disparar con extrema precisión en el breve instante de aproximación, sin posibilidad de repetir el ataque.

El motor consumía tanto combustible que el alcance era de apenas 40 km, limitando su uso a la defensa de puntos cercanos a sus aeródromos. Los Aliados, al conocer la ubicación de esas bases, desviaban sus rutas o mantenían cazas sobre ellas para impedir los despegues.

Aunque la velocidad era sensacional, el Komet no logró un gran éxito. La unidad JG 400 derribó 9 aviones aliados, pero perdió 14 de los suyos. De esas pérdidas, un 80 % se debió a accidentes en despegues o aterrizajes, un 15 % a problemas de control y solo un 5 % a combate.

Competencia que impulsa la innovación

Con la derrota alemana y la pérdida de superioridad aérea, la industria tuvo que centrarse en la producción en masa de diseños ya probados, dejando de lado la investigación de prototipos. Incluso Hitler ordenó redirigir mano de obra a la fabricación de tanques, lo que obligó a los fabricantes de aviones a negociar para mantener a su personal.

Para compensar la escasa autonomía del Komet, Junkers, famoso por el Stuka Ju‑87 y el bombardeo multipropósito Ju‑88, recibió la tarea de modernizarlo. Se extendió el fuselaje para instalar tanques de combustible mayores que se vaciaban de forma equilibrada, se añadió una cámara de combustión auxiliar al motor para vuelo a velocidad de crucero y se equipó al avión con tren de aterrizaje retráctil con rueda delantera.

El piloto obtuvo una cabina blindada y hermética (a diferencia del Komet, donde era necesario usar un traje de asbestos). Las alas, aletas y motor permanecieron sin cambios. Junkers lo denominó Ju‑248, pero la autoridad lo rebautizó como Me‑263.

El proyecto nunca llegó a producción masiva, pero sus especificaciones eran prometedoras: 950 km/h, techo de 16 000 m, alcance de 160 km y armamento de dos cañones de 30 mm, capaces de atacar formaciones de B‑17 sin la vulnerabilidad del Komet.

La caída del Tercer Reich impidió la entrega de materias primas, personal y combustible suficiente, por lo que el Me‑263 tampoco vio combate y el Komet quedó sin sucesor.

Bibliografía

  1. Belcarz, Bartłomiej. Messerschmitt Me‑163B Komet fighter plane. Bellona, 1990.
  2. Herbst, Witold A. Sky Cavalry. Zysk i S‑ka, 2013.
  3. Hyland, Gary & Gill, Anton. Luftwaffe's Last Chance. Amber, 1999.

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